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Al mes de novembre, vaig escriure l'anterior post una mica
"esperançat". Sols una mica per que ja sabem com funcionen aquestes
coses. El que no imaginava és que tres mesos després hauria perdut el suposat
entusiasme inicial al llegir en una direcció general el mot
"Prevenció".
Us recordo el que reflexionava jo llavors. Ho sento, vaig escriure en
castellà.
La DGAIA ha pasado a denominarse DGPPIA (Direcció general de PREVENCIÓ i
Protecció a la infancia i adolescència).
(…) El gobierno de turno cambia las siglas de la Dirección General; lo
anuncia a bombo y platillo como la solución a todos los problemas de la
infancia (recordemos que se busca tapar un poco un escándalo); indica que se
contratarán a unas decenas de profesionales en los próximos meses o años y a
continuación empieza una suerte de cambios internos de referentes,
departamentos, encargos, organización y gestión de casos. De repente todo se
revoluciona dentro de la Dirección general y los que no trabajamos directamente
allí (o sea, la inmensísima mayoría de profesionales que estamos contratados
por entidades del 3r sector) empezamos a recibir demandas distintas, cambios de
referentes, nuevas peticiones o cambios en el perfil de ingresos sin que nadie
nos haya explicado la orientación general de nada…
Lo que quiero plantear -que creo que no se le da el valor que merece- es la
introducción del término PREVENCIÓN.
Ya lo he comentado al inicio. Todos los expertos lo ponemos como principio
fundamental pero la administración siempre es reactiva. “Prevenir” es mucho más complicado, grande y desordenado
que “intervenir” puesto que el foco de la primera es tan grande que obliga a
tener una visión integral y universal (recordemos esta palabra que tanto miedo
da en política) pero en el modelo de “intervención” el foco está claro:
trabajar sobre un problema concreto con los medios más eficaces y organizados
de los que se disponga.
Nuestra profesión está inmersa en la “intervención” y tratamiento: una
suerte de recursos concretos para abordar la protección a la infancia en
contextos en que sus derechos ya han sido vulnerados desde el maltrato, la
negligencia o el abuso. En ello se ha trabajado desde siempre . Pero ahora
mismo se puede y se debe abrir un nuevo escenario. Una palabra, PREVENCIÓN,
debería cambiarlo todo. Y no. No me refiero a la multitud de pequeños cambios,
contratos, recursos burocráticos, departamentos que en estos momentos se han
anunciado. Ello no es PREVENCIÓN. Me refiero a que la introducción de este
concepto en unas siglas tan importantes debiera hacernos despertar no ya como
profesionales sino también y especialmente como ciudadanos para exigir a
nuestra administración una política decidida y integral de atención a la
infancia, adolescencia y familia realmente de PREVENCIÓN y cuidado y no sólo de
intervención en procesos problemáticos en una dinámica únicamente reactiva.
Una ley (la de drets i oportunitats de la infancia i adolescencia)
promueve, por ejemplo, a parte de la protección de los derechos, la
participación activa de la infancia y más importante aún, la elaboración de
planes para la igualdad de oportunidades así como desarrollar una mirada
interdepartamental, integral. Estos dos últimos elementos son los únicos que pueden garantizar esa
PREVENCIÓN de la que hablamos y en esa
línea, el govern no ha nombrado nada en particular.
Veamos un esquema rápido de dicha ley.
- La ley no crea un sistema solo para “intervenir” en crisis, sino para garantizar
condiciones que eviten que la vulneración llegue a producirse.
- El enfoque es integral, universal y proactivo, no reactivo.
PREVENCIÓN UNIVERSAL
(Lo que ahora encaja directamente con el cambio DGAIA → DGPPIA)
- Apuesta explícita por políticas públicas que reduzcan desigualdades
estructurales antes de que evolucionen hacia riesgo social.
- Contempla la infancia como sujeto de derechos, no como
destinataria pasiva de “intervenciones”.
- Introduce la obligación de coordinación interdepartamental:
social, educativo, sanitario, justicia juvenil, vivienda, ocio,
participación, etc.
- Pone énfasis en:
- Detección precoz.
- Acompañamiento comunitario antes del conflicto.
- Sostenimiento de vínculos familiares.
- Servicios preventivos en proximidad (municipales, comunitarios,
educativos).
- La ley deja claro que prevenir no es un servicio residual, sino
un mandato político general.
IGUALDAD DE OPORTUNIDADES (la parte
que nunca se aplica pero está en la ley)
- La ley obliga a elaborar planes de igualdad de oportunidades para
la infancia y adolescencia, de carácter transversal.
- Garantiza el derecho a:
- Educación inclusiva y compensadora.
- Salud mental accesible.
- Participación real en la vida pública.
- Condiciones de vida dignas independientemente del origen familiar.
- Promueve que la administración actúe de forma anticipada cuando
un territorio, barrio o comunidad acumula factores de riesgo social.
- Introduce el principio de no discriminación como eje operativo,
no solo declarativo.
- La idea-fuerza: sin igualdad de oportunidades, no existe prevención.
Solo parcheo.
MODELO DE GOBERNANZA
- Obliga a las administraciones a trabajar coordinadamente,
superar compartimentos estancos y dejar de delegar toda la carga en EAIA,
centros o servicios sociales.
- Define la participación infantil como herramienta preventiva
(dar poder → reducir vulnerabilidad).
- Insiste en que la prevención necesita recursos estables, políticas
a largo plazo y corresponsabilidad social.
EN RESUMEN: LO QUE LA LEY ESTABLECE Y LA POLÍTICA NO HACE
- La ley apuesta por prevención universal (no solo de riesgo).
- La ley apuesta por igualdad de oportunidades como obligación
pública.
- La ley apuesta por mirada integral (Educació + Salut + Serveis
Socials + municipis).
- La práctica real ha quedado limitada a intervención reactiva,
parcheo y soporte al colapso del sistema.
La inclusión del término PREVENCIÓN en las nuevas siglas de la Dirección
General no debería ser una anécdota ni un gesto cosmético para capear
escándalos. En realidad, si tomáramos en serio lo que dice la Llei 14/2010, ese
término obligaría al Govern —a éste y a los que vendrán— a virar por completo
la manera de entender la protección a la infancia.
(…) Prevenir significa asumir que la igualdad de oportunidades no es un
lujo, sino un derecho básico que debe sostenerse con políticas universales,
interdepartamentales y sostenidas en el tiempo. Significa actuar antes del
daño, no después. Significa que un niño o una niña no deba entrar nunca en
nuestro sistema porque su comunidad, su escuela y su familia recibieron a
tiempo los apoyos necesarios.
Significa, también, que como ciudadanía deberíamos exigir este enfoque con
la misma contundencia con la que exigimos escuelas públicas dignas o una
sanidad accesible.
La Llei 14/2010 ya marca este camino. Habla de igualdad de oportunidades,
de participación, de corresponsabilidad pública y de prevención universal.
Lo que falta —lo que siempre ha faltado— es la voluntad política para
convertir esas palabras en una prioridad real. Soy consciente que ello es
arriesgado puesto que se trata de abrir un nuevo frente con consecuencias
electorales: señalar a la población el COMPROMISO TOTAL de la administración
para con la Igualdad de oportunidades supone tener que asumir esa carga dando
explicaciones al electorado de una medida universal tal como la salud o la
educación (que de hecho estaría directamente involucrada).
Si el Govern ha decidido incorporar PREVENCIÓ a las siglas de la Dirección
General, entonces que asuma las consecuencias:
- Llenarla de contenidos reales y hacer una apuesta económica de país.
- Escuchar a todos los agentes involucrados (infancia, familia,
recursos, profesionales…).
- Diseñar una estructura superadora de la pura Intervención dónde:
- Se dignifique el actual
aparato de protección desde una apuesta para "cuidar a los que
cuidan" (equipos educativos de centros, etc) y una mejora
estructural del sistema que asegure no sólo cumplir la ley de protección
sino que pueda demostrar resultados excelentes.
- Se priorice económicamente la
atención a la infancia desde proyectos universales de salud mental,
atención socioeducativa en escuelas e IES, derecho gratuito a la
educación en el tiempo libre, políticas reales para habitatge, etc.
- Se atienda desde una primera linea todas aquellas situaciones que no
debieran degenerar en tutelas administrativas desarrollando un aparato de
recursos sociales que pueda atender en domicilio (educadores sociales),
desde las escuelas, atención profunda a famílias, centros abiertos mucho
más potentes, es decir, generar prácticamente de la nada - porque no nos
engañemos, serveis socials de la mayoría de municipios está prácticamente
colapsado y no pueden realizar este trabajo ahora mismo- una suerte de servicios
universales potentes y rápidos que puedan realmente ser preventivos y
evitar que situaciones complejas evolucionen a muy muy complejos de
recuperar (lo que actualmente nos encontramos muchas veces en los centros
residenciales).
El dia que vaig presentar totes aquestes qüestions jo estava força
"sembrat". A vegades d'un element que intueixes que està bastant buit
(en aquest cas l'argument polític més que no pas tècnic del canvi de nom en la
direcció general) pots suggerir o disposar de certa mirada positiva o més aviat
possibilista entenent que potser algú (caps importants de la direcció general,
polítics, la conselleria, el tercer sector en bloc, les universitats, els
col·legis professionals … potser la premsa?) aprofitarà l'avinentesa no ja per
modificar l'atenció global a la infància, adolescència i família que tenim en
aquest país sinó per a posar-la en entredit, per a plantejar una crítica
constructiva, per a posar les cartes girades al damunt de la taula. Però no ha
estat així. I em sap molt de greu.
De fet, cada actor ha estat ensimismat en la seva parcel·la (ull, legítim
sí, però poc esperançador): la conselleria i el govern atents a que les
nuvolades de presumptes corrupcions o males praxis s'esvaeixin, la direcció
general efectuant canvis a tots nivells i a tota pressa sense comptar ni
explicar als actors col·laboradors (nosaltres, els centres, els que sostenim la
major part del sistema), els col·legis professionals aportant declaracions
d'intencions i similars que acostumen a quedar-se en això, els professionals
del tercer sector que ens deixem el cul a diari queixant-nos de les condicions
de feina i demanant l'equiparació amb el sector públic com a mesura
indispensable (que sí, que ho és!), les universitats capficades amb les seves
investigacions, sindicats de funcionaris gaudint de l'aplicació de la llei per
la que la pròpia direcció general perd talent professional (els i les
professionals que reben la puntada al cul després de treballar tres anys) i
entren a dirigir el sistema de protecció d'aquest país nous professionals amb
limitada experiència (ja em direu qui amb dilatada experiència i sapiència
voldrà treballar en un lloc en el que sap que en tres anys el foten al carrer?)
, els sindicats del tercer sector dedicant-se a culpar a la confederació sense
tenir una mirada més global , les entitats (que sostenen la immensa majoria del
sistema de protecció) callades revisant les xifres per veure com es poden
sostenir econòmicament…
A tot això el temps passa. Els serveis socials segueixen col·lapsats. Els professors
dels IES persisteixen en les seves demandes laborals (que per fi sembla que han
estat una mica escoltades) derivades d'una feina per a la que estan
deficientment preparats. I és que entomar actualment la formació amb les
adolescències del moment insistint únicament en els mètodes escolars
tradicionals sense comptar amb especialistes com podrien ser els educadors i
educadores potser s'hauria de revisar. Tanmateix els serveis de salut mental
per a infants i joves augmenten dia a dia el seu col·lapse sense control i què
dir dels serveis -en teoria de prevenció secundària- com els centres oberts o
entitats de lleure? Professionals que en la seva nòmina veuen mes a mes la seva
dosi de "voluntari" i una certa mirada llastimosa per part del govern.
I hi ha més. Molt més. De fet, tota la política ha de girar cap al benestar
dels ciutadans (habitatge, salut, economia, drets…) i això ha de repercutir
-hauria de repercutir- en un pla de país per al benestar de la infància i
l'adolescència. Un pla on la veu de les famílies i dels propis infants,
adolescents i joves s'erigís en clam, fos escoltada i part activa de la
voluntat política. Però no és així. No ho ha estat mai (potser en el pla local
hi ha intents que quallen a mitges) i probablement no ho acabem de veure en el
futur. O sí! Qui sap. Però hores d'ara no hi ha cap voluntat participativa.
Imagineu-vos la poca voluntat que, per
exemple, a l'hora d'organitzar (re-organitzar) aquest tema de la
"prevenció" es va crear corre-cuita un comitè d'experts posats a dit
desaprofitant la grandíssima oportunitat de cercar la veu dels professionals de
primera, segona o tercera línia així com la dels propis nois i noies que viuen
als nostres centres o de les seves famílies!!
Sembla que faci por obrir aquest debat. Bé. No ho sembla. Els fa por.
Molta. El sistema polític s'omple la boca dels conceptes "Igualtat
d'oportunitats", "Prevenció", "Benestar", "Pla de
país" etc però ells millor que
ningú saben que es tracta de paraules
absolutament buides.
En un moment en que l'auge de les dretes i els moviments ultres s'erigeixen
a nivell estatal però també autonòmic (mireu com Aliança catalana està robant
votants a uns temorosos polítics de Junts que no tenen més remei que
aproximar-se a la mirada feixista per a no desaparèixer) en discursos cada cop
més potents i en la mesura en que van quallant aprofitant-se de la
desinformació imperant i de la davallada global i alarmant en consciència
social, mirada sociològica i cultural en general; en la mesura en que tot això
es dona, s'allunya indefectiblement una mirada de país centrada en la família i
els nostres infants i adolescents.
Tots aquells que treballem o pensem en la infància hem de pensar-hi.
Famílies, nens, adolescents, mestres, metges, professionals de la salut mental,
professionals dels serveis socials, el lleure, el sistema de protecció, la
cultura, professorat de secundària i superior, les arts … tots hauríem d'exigir
un pla de país per a la infància i adolescència i no sols el trist canvi de nom
d'una direcció general … i posats a queixar-nos l'objectiu ja no hauria de ser
la prevenció sinó més aviat l'enfortiment, potenciament, estimulació, benestar
dels ciutadans, especialment dels més joves… quina societat volem?, què estem
fent i què estem deixant de fer??




