Vistas de página en total

google analytics

Mostrando entradas con la etiqueta adolescente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta adolescente. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de noviembre de 2025

DGPPIA Y PREVENCIÓN

 

Siempre tuve la sensación de que nuestra profesión y las personas a la que atendemos no fueron jamás prioridad en la agenda política. Ello es una obviedad en aquellos partidos identificados como las “derechas” o los “demócratas cristianos”, como en los ochentas y noventas gustaron denominarse en Catalunya para una diferenciación más clara de las casposas élites estatales.

Sin embargo, tampoco los supuestos partidos progresistas terminan apostando por nosotros y menos aún por el aparato de protección a la infancia.

 

Ni estamos ni estaremos en la agenda política porque no somos ninguna prioridad que de réditos electorales. Las familias, infancia y adolescencia que atendemos no son ni tantos como para que “se evidencien” en las elecciones ni cuentan con gran  incidencia en la creación de opinión pública. Cuando se dan estos elementos, pura y llanamente, estamos ante un conjunto de población invisible para la casta política. 

 

Nuestro ámbito de protección a la infancia, concretamente la actual DGPPIA, antigua DGAIA, DGAI o DGAM siempre se ha entendido y tratado como actividad de intervención, es decir, del tratamiento de la tutela, acompañamiento a las familias, centros, acogidas, etc.  El término “prevención” siempre ha estado en boca del cien por cien de expertos, profesionales y políticos progresistas que, una vez en el poder y observando la envergadura de la situación, han terminado mirando para otro lado.

 

En este orden de cosas, la administración considera al sistema de protección como un "marrón" inmenso puesto que no responde a la mejora de condiciones de vida de una parte de la población que lo va a agradecer en las urnas sino más bien a un ámbito que puede ser usado políticamente en cualquier momento sin mayores beneficios. Por ello y dejando al margen los diversos escándalos destapados estos últimos dos años relativos a cierta opacidad en las prestaciones a jóvenes extutelados y diversos intríngulis financieros en los años en que la Dirección general andaba en manos de ERC, todos los técnicos que trabajamos en el sistema tememos aquello de "salir en los periódicos". Y es que nuestra responsabilidad inmensa en un sistema que retira funciones parentales a las familias, que acoge y tutela a niños y niñas y que debe hacerse cargo de sus vidas de manera integral siempre está en el ojo del huracán periodístico -atendiendo al gobierno de turno serán unos medios u otros los que muestren su voracidad- y puede ser usado como arma política de gran calibre.

 

Así pues, yo trabajo como parte importante del sistema de protección (la dirección de un recurso residencial) y soy consciente que desde la mirada política (tanto da el color), mi trabajo no aporta demasiado al impulso de uno u otro partido. Tal vez desde un par o tres de colores sí que se valore nuestra aportación a la sociedad y el valor de nuestro esfuerzo (desde otros tres seguro que no). Pero nuestro trabajo no se evidencia en el electorado final. Sin embargo -y de ahí gran parte de las preocupaciones del sistema- lo que sí afecta con gran estropicio son las negligencias, las malas prácticas, irregularidades, injusticias y grandes barrabasadas que los medios relaten, descubran, muestren o hasta medio inventen.

Hechos que, por desgracia, pueden darse y se han dado en el sistema de protección como abusos entre adolescentes, trámites mal realizados, violencia y malos tratos, injusticias para con familias, negligencias, equivocaciones u otros desastres tienen un impacto tan desmesurado para las personas implicadas que son la carnaza perfecta para que los medios puedan "crujir" a conciencia a la dirección general a cargo del partido de turno. Lo que menos importará en ese momento son las personas (casi siempre niños, niñas, adolescentes y familias) y saldrá a la palestra en todo su esplendor el cuestionamiento de protocolos, la depuración de responsabilidades en cascada progresiva, como siempre: los periódicos apuntan a presidencia, esta a su vez a Conselleria que dispara hacia dirección general y de ahí hasta llegar a la dirección del recurso o al técnico en concreto al que abrir el expediente informativo como poco. Es el juego político de toda la vida a través de los medios, aunque en nuestro ámbito las vidas en concreto no le importan a casi nadie: el periodista de turno se ensaña o protege en nombre de su "línea editorial", la administración cumple su cometido de depurar responsabilidades verificando todos los pasos de la supuesta negligencia y el político salva la situación desviando el tema para otro lado. Y al final, las personas afectadas, las víctimas de situaciones injustas vuelven a invisibilizarse en las tinieblas de la administración para no reconocer que muchas de estas situaciones injustas, de negligencias, abusos, desastres, situaciones violentas, injusticias, etc realmente no existirían o serían infinitamente más leves con una dotación adecuada de recursos para ayudarles de verdad.

 

Vamos ahí con algunos "detalles" rápidos que la población desconoce sobre el sistema de protección a la infancia:

  • La infancia y adolescencia tutelada no ha dejado de crecer en Catalunya los últimos años de forma brutal.
  • Las emergencias, incidencias graves, fugas, etc en las diversas tipologías de centros tampoco han dejado de crecer en un sistema de proyectos residenciales dónde abunda la falta de plazas, las listas de espera, los ingresos urgentes en recursos poco adecuados, los equipos quemados, las direcciones desbordadas…
  • Los EAIA (equipos encargados de acompañar socioeducativamente a niños y familias, pero también de promover tutelas con ingreso en centro) trabajan a destajo abrumados por un sistema administrativo que sumado al creciente número de personas que requieren atención provoca que muchas situaciones complejas evolucionen hacia verdaderas urgencias insalvables.
  • La problemática social relacionada con la alarma en salud mental infantil y adolescente se dispara hasta límites inimaginables en nuestro ámbito, en el que miles de niños y niñas que han vivido en contextos familiares de negligencia y maltrato deben ser acompañados después por profesionales, ya sea en centros o acompañando acogidas familiares en una inevitable falta de recursos de salud mental endémica por mucho que existan pequeños convenios interdepartamentales entre salud i drets socials.
  • La gran mayoría de profesionales dedicados a la atención en centros residenciales andan sumidos en una precariedad laboral indignante (dado el trabajo brutal que tienen) puesto que casi todos ellos trabajan en entidades del tercer sector sujetas a convenios que la administración tampoco ayuda a mejorar. De hecho, la gran mayoría de los educadores y educadoras cobran apenas la mitad que sus escasos compañeros de la función pública para ejercer exactamente el mismo trabajo, recordemos, un durísimo trabajo. Ello provoca -recordemos que los profesionales ponemos cuerpo (literal) y alma en el trabajo- que el abandono laboral, las rotaciones de personal y el desánimo sean tónica general en lugares de protección en los que debería primar la estabilidad, la previsibilidad y la seguridad absoluta para con la infancia y adolescencia acogida, por desgracia acostumbrada a ir perdiendo referentes afectivos y actuando ello a la contra en su proceso vital.

 

Seguramente también debería nombrar muchos de los aciertos de técnicos, administración, profesionales y demás, pero sin duda me estaría centrando en el quehacer de personas y proyectos concretos que sí que apuestan y trabajan incansablemente en beneficio de la infancia.

 

Sería muy injusto acusar al gobierno de turno o al anterior de la situación a la que llegamos porque todo ello no es fruto de una sola decisión sino de un acúmulo histórico lleno de aciertos (el nuevo sistema de serveis socials desde los noventa, la desinstitucionalización de los ochenta, la llei de drets i oportunitats, la cartera de serveis socials y otros) y de errores o negligencias variadas.

 

Pero todo ello nos ha llevado hasta el dia de hoy. Y hoy justamente me gustaría detenerme en el cambio en las siglas. La DGAIA ha pasado a denominarse DGPPIA (Direcció general de PREVENCIÓ i Protecció a la infancia i adolescència).

 

Muchas personas trabajadoras del ámbito hacen mofa con ello. El gobierno de turno cambia las siglas de la Dirección General; lo anuncia a bombo y platillo como la solución a todos los problemas de la infancia (recordemos que se busca tapar un poco un escándalo); indica que se contratarán a unas decenas de profesionales en los próximos meses o años y a continuación empieza una suerte de cambios internos de referentes, departamentos, encargos, organización y gestión de casos. De repente todo se revoluciona dentro de la Dirección general y los que no trabajamos directamente allí (o sea, la inmensísima mayoría de profesionales que estamos contratados por entidades del 3r sector) empezamos a recibir demandas distintas, cambios de referentes, nuevas peticiones o cambios en el perfil de ingresos sin que nadie nos haya explicado la orientación general de nada… me encantaría adentrarme ahí ahora pero lo haré otro dia.

 

Lo que quiero plantear -que creo que no se le da el valor que merece- es la introducción del término PREVENCIÓN.

Ya lo he comentado al inicio. Todos los expertos lo ponemos como principio fundamental pero la administración siempre es reactiva. “Prevenir” es mucho más complicado, grande y desordenado que “intervenir” puesto que el foco de la primera es tan grande que obliga a tener una visión integral y universal (recordemos esta palabra que tanto miedo da en política) pero en el modelo de “intervención” el foco está claro: trabajar sobre un problema concreto con los medios más eficaces y organizados de los que se disponga.

 

Nuestra profesión está inmersa en la “intervención” y tratamiento: una suerte de recursos concretos para abordar la protección a la infancia en contextos en que sus derechos ya han sido vulnerados desde el maltrato, la negligencia o el abuso. En ello se ha trabajado desde siempre. Pero ahora mismo se puede y se debe abrir un nuevo escenario. Una palabra, PREVENCIÓN, debería cambiarlo todo. Y no. No me refiero a la multitud de pequeños cambios, contratos, recursos burocráticos, departamentos que en estos momentos se han anunciado. Ello no es PREVENCIÓN. Me refiero a que la introducción de este concepto en unas siglas tan importantes debiera hacernos despertar no ya como profesionales sino también y especialmente como ciudadanos para exigir a nuestra administración una política decidida y integral de atención a la infancia, adolescencia y familia realmente de PREVENCIÓN y cuidado y no sólo de intervención en procesos problemáticos en una dinámica únicamente reactiva.

 

Una ley (la de drets i oportunitats de la infancia i adolescencia) promueve, por ejemplo, a parte de la protección de los derechos, la participación activa de la infancia y más importante aún, la elaboración de planes para la igualdad de oportunidades, así como desarrollar una mirada interdepartamental, integral. Estos dos últimos elementos son los únicos que pueden garantizar esa PREVENCIÓN  de la que hablamos y en esa línea, el govern no ha nombrado nada en particular.

 

Veamos un esquema rápido de dicha ley.

 

  • La ley no crea un sistema solo para “intervenir” en crisis, sinó para garantizar condiciones que eviten que la vulneración llegue a producirse.
  • El enfoque es integral, universal y proactivo, no reactivo.

 

PREVENCIÓN UNIVERSAL

(Lo que ahora encaja directamente con el cambio DGAIA → DGPPIA)

  • Apuesta explícita por políticas públicas que reduzcan desigualdades estructurales antes de que evolucionen hacia riesgo social.
  • Contempla la infancia como sujeto de derechos, no como destinataria pasiva de “intervenciones”.
  • Introduce la obligación de coordinación interdepartamental: social, educativo, sanitario, justicia juvenil, vivienda, ocio, participación, etc.
  • Pone énfasis en:
    • Detección precoz.
    • Acompañamiento comunitario antes del conflicto.
    • Sostenimiento de vínculos familiares.
    • Servicios preventivos en proximidad (municipales, comunitarios, educativos).
  • La ley deja claro que prevenir no es un servicio residual, sino un mandato político general.

 

 IGUALDAD DE OPORTUNIDADES (la parte que nunca se aplica pero está en la ley)

  • La ley obliga a elaborar planes de igualdad de oportunidades para la infancia y adolescencia, de carácter transversal.
  • Garantiza el derecho a:
    • Educación inclusiva y compensadora.
    • Salud mental accesible.
    • Participación real en la vida pública.
    • Condiciones de vida dignas independientemente del origen familiar.
  • Promueve que la administración actúe de forma anticipada cuando un territorio, barrio o comunidad acumula factores de riesgo social.
  • Introduce el principio de no discriminación como eje operativo, no solo declarativo.
  • La idea-fuerza: sin igualdad de oportunidades, no existe prevención. Solo parcheo.

 

 MODELO DE GOBERNANZA

  • Obliga a las administraciones a trabajar coordinadamente, superar compartimentos estancos y dejar de delegar toda la carga en EAIA, centros o servicios sociales.
  • Define la participación infantil como herramienta preventiva (dar poder → reducir vulnerabilidad).
  • Insiste en que la prevención necesita recursos estables, políticas a largo plazo y corresponsabilidad social.

 

EN RESUMEN: LO QUE LA LEY ESTABLECE Y LA POLÍTICA NO HACE

  1. La ley apuesta por prevención universal (no solo de riesgo).
  2. La ley apuesta por igualdad de oportunidades como obligación pública.
  3. La ley apuesta por mirada integral (Educació + Salut + Serveis Socials + municipis).
  4. La práctica real ha quedado limitada a intervención reactiva, parcheo y soporte al colapso del sistema.

 

La inclusión del término PREVENCIÓN en las nuevas siglas de la Dirección General no debería ser una anécdota ni un gesto cosmético para capear escándalos. En realidad, si tomáramos en serio lo que dice la Llei 14/2010, ese término obligaría al Govern —a éste y a los que vendrán— a virar por completo la manera de entender la protección a la infancia.

Prevenir no es abrir nuevos departamentos ni mover referentes. No es reorganizar expedientes ni maquillar estructuras. Prevenir significa asumir que la igualdad de oportunidades no es un lujo, sino un derecho básico que debe sostenerse con políticas universales, interdepartamentales y sostenidas en el tiempo. Significa actuar antes del daño, no después. Significa que un niño o una niña no deba entrar nunca en nuestro sistema porque su comunidad, su escuela y su familia recibieron a tiempo los apoyos necesarios.

Significa, también, que como ciudadanía deberíamos exigir este enfoque con la misma contundencia con la que exigimos escuelas públicas dignas o una sanidad accesible.

La Llei 14/2010 ya marca este camino. Habla de igualdad de oportunidades, de participación, de corresponsabilidad pública y de prevención universal.

Lo que falta —lo que siempre ha faltado— es la voluntad política para convertir esas palabras en una prioridad real. Soy consciente que ello es arriesgado puesto que se trata de abrir un nuevo frente con consecuencias electorales: señalar a la población el COMPROMISO TOTAL de la administración para con la Igualdad de oportunidades supone tener que asumir esa carga dando explicaciones al electorado de una medida universal tal como la salud o la educación (que de hecho estaría directamente involucrada).

 

Si el Govern ha decidido incorporar PREVENCIÓ a las siglas de la Dirección General, entonces que asuma las consecuencias:

  • Llenarla de contenidos reales y hacer una apuesta económica de país.
  • Escuchar a todos los agentes involucrados (infancia, familia, recursos, profesionales…).
  • Diseñar una estructura superadora de la pura Intervención dónde:
    • Se dignifique el actual aparato de protección desde una apuesta para "cuidar a los que cuidan" (equipos educativos de centros, etc) y una mejora estructural del sistema que asegure no sólo cumplir la ley de protección sino que pueda demostrar resultados excelentes.
    • Se priorice económicamente la atención a la infancia desde proyectos universales de salud mental, atención socioeducativa en escuelas e IES, derecho gratuito a la educación en el tiempo libre, políticas reales para habitatge, etc.
    • Se atienda desde una primera linea todas aquellas situaciones que no debieran degenerar en tutelas administrativas desarrollando un aparato de recursos sociales que pueda atender en domicilio (educadores sociales), desde las escuelas, atención profunda a famílias, centros abiertos mucho más potentes, es decir, generar prácticamente de la nada - porque no nos engañemos, serveis socials de la mayoría de municipios está prácticamente colapsado y no pueden realizar este trabajo ahora mismo- una suerte de servicios universales potentes y rápidos que puedan realmente ser preventivos y evitar que situaciones complejas evolucionen a muy muy complejos de recuperar (lo que actualmente nos encontramos muchas veces en los centros residenciales).

 

 


domingo, 31 de diciembre de 2023

FELIÇ I COMBATIU 2024 EDUCADORS I EDUCADORES

 

Fa uns quants dies que pensava en reservar-me una estoneta el darrer moment de l'any per a poder seure i escriure unes notes per a tots els i les professionals de l'educació social en general i als que ens dediquem a infància i adolescència en risc en particular.

Volia felicitar-los l'any nou i encoratjar-vos per a seguir ferms en la nostra professió.

Pretenia destacar la nostra feina invisible, el nostre esforç brutal i mal pagat sostingut -almenys en la gent de la meva lleva- en allò que anomenem "vocació";  mot que els i les professionals de més de quaranta anys tenim tan i tan arrelat al nostre instint històric-laboral que ens ha permès sostenir des d'antuvi i normalitzar allò de "treballar hores de més que en el nostre cas no són extres donat que treballem per vocació"; "sostenir allò insostenible i insuportable és el que ens toca, va amb la nostra tasca social"; "posar-nos en risc per sistema forma part del nostre encàrrec"; "exigir millores laborals a tots nivells no va amb nosaltres donat que som solidaris i no pretenem sobrecarregar la despesa social de l'administració i a més, si ens paguen més a nosaltres -com ens afirmen- no hi haurà diners per atendre persones que ens necessiten"; "estar de guàrdia permanent que no es gratifica és normal… estem atenent persones que ens poden necessitar en qualsevol moment"; "posar-nos cada dia al davant de situacions límit no passa factura als nostres cossos ni ments i no caldria pensar en augmentar els nostres períodes de descans ni en realitzar formacions tipus mindfulness o similars… som superdones i superhomes"; "el nostre patiment va amb la tasca que realitzem i des d'una voluntat de servei als altres ens considerem ben pagats en intangibles emocionals que tan reconforten i que tan escoltem als nostres interlocutors externs quan expliquem allò que fem i ens recorden que la nostra labor és molt bonica i gratificant…"

Us he recordat aquí alguns exemples de pensament que no ens permeten reivindicar-nos amb molta més força i fermesa.

Els i les que em coneixeu mínimament sabeu de sobra que soc un crític aferrissadíssim de tot aquell professional que no està compromès al màxim nivell amb la seva feina. I estar compromès al màxim vol dir estar disposat a posar-se en joc cada dia, ser valents i valentes per a convertir-nos en figures referents que fan més que diuen, en professionals que acompanyen vides complexes, en persones molt importants que tenen cura i son veritables experts i expertes en el vincle i les habilitats educatives en el sistema no formal. I quedi ben clar aquí que avui dia hi ha molts educadors i educadores que no aporten tot això i que per tant haurien de deixar la professió demà mateix. Ho dic seriosament. Els que no es deixin la pell en el que fan resulten en una negligència per a les persones que acompanyen. I no, no podem posar d'excusa que es cobra una merda, que no estem reconeguts, que els torns són horribles, etc. No ho podem posar d'excusa malgrat que sigui cert per que si permetem que sigui una excusa estem destruint el sentit de la nostra professió i manllevant els mèrits i èxits de tots aquells professionals que han estat abans que nosaltres.

Soc el primer que avui mateix està certament cabrejat donat que ara mateix m'estic fent al càrrec que els plans que tenia per aquest vespre, cap d'any, s'acaben d'esfondrar doncs hauré d'anar a treballar tota la nit per una baixa de darrera hora d'una educadora i ara mateix ja no tinc ningú -que conegui als nois, no posaré a un desconegut/da- que vulgui/pugui anar. Llavors, com a director hauré d'anar i deixar a la meva família palplantada a l'hora del sopar. No vull exposar-ho com un drama. 

Em permetreu que avui parli de la meva figura de direcció donat que sempre parlo dels educadors i educadores.

En els meus disset anys com a director de diversos Craes he gaudit d'alguna nit sorpresa de Sant Joan i cap d'any, he hagut d'anular viatges en el darrer moment, sortir corrents de casa moltes nits,  atendre milers de trucades en dies de descans i a qualsevol hora connectant-me d'immediat amb la feina, quedar-me al centre i atendre tot allò que es podia en moments de crisi,  etc. Tot plegat no es res estrany en una feina com la meva però quan em poso a analitzar alguns fets objectius com els que ara us llistaré la  veritat és que em marejo una mica:

  • En disset anys de la meva vida sols he estat autènticament LLIURE i no DE GUÂRDIA, o sigui, pendent les 24hores cada dia de la setmana i el cap de setmana un total de disset mesos, és a dir, durant les vacances d'estiu. Això vol dir que tant sols un 8% del meu temps els darrers disset  anys de la meva vida no he estat de guàrdia i atent a totes les trucades o moviments de la feina. No arriba a un 10% del meu temps mentre que qualsevol treballador disposa d'un 85% del seu temps per a ell (incloent les hores de son, és clar). I direu que això va amb el sou. Doncs sí. Però no està retribuït ni reconegut i cada directora o director ha de cuidar de la seva salut mental com pot. I no és cosa de la fundació, cooperativa o associació gestora en concret sinó del conveni general.
  • En disset anys l'IPC ha pujat un 33,6%. El meu salari també ha pujat “força” des de 2007. Exactament un 8%. Això vol dir que a dia d'avui disposo d'un 25% de menys poder adquisitiu que fa disset anys. Llavors, la meva expertesa, coneixements i recorreguts sembla que són molt tinguts en compte per al sistema, oi? Vull dir que aquells professionals amb major recorregut en altres professions sovint disposen d’altres beneficis... en fi, no sé.
  • Tots aquests anys he gaudit del que faig (a vegades patit). Segueixo fen-t'ho. Tinc un encàrrec públic i formo part del sistema de protecció de l'administració. Fent exactament la mateixa tasca que qualsevol altre director/a de la xarxa pública tinc una retribució bastant inferior. Potser ridículament inferior. Pel cap baix la meva retribució està en un 50-60% per sota… uns 1000€ de diferència o més per a fer la mateixa feina, el mateix encàrrec públic, el de Guardador dels infants i adolescents tutelats per la DGAIA. Un encàrrec tan important com tenir a càrrec la vida de nois i noies sovint malmesos i maltractats està molt més ben pagat (es deu fer la feina amb més eficiència,  entenc) a la xarxa pública que a la resta.
  • Avui escric sols del meu càrrec donat que sempre parlo dels educadors i educadores, que recordo que disposen d'una retribució molt inferior als de la xarxa pública en un 30-40% i d'unes condicions laborals ben diferents. I ja no dic res dels professionals dels Centres Oberts.

 

També recordo que aquests i aquestes professionals estan en primera línia donant-t'ho tot (els que no ho facin no mereixen estar en la nostra professió) i acompanyant amb il·lusió i fermesa a nois i noies que  ho necessiten. Es tracta d'una tasca fonamental. S'acompanya a infants i adolescents, famílies i joves a explorar possibilitats, a refer vincles, a teixir benestar, comprendre emocions i vivències, conèixer-se millor, responsabilitzar-se dels propis passos i errades, gaudir de trobar un lloc útil i sà al món, superar-se i estimar-se a un mateix i als altres. Totes aquestes evidències són, per a mi, absolutament imprescindibles i haurien d'estar reconegudes per la societat i el sistema però tots sabem que no ho estan. I això és així per que no son productives des de l'òptica del poder que ens sosté. Ni són productives ni aporten cap valor clau tret del simple "control social" en el que la nostra professió ha estat sempre utilitzada (no siguem ingenus). La nostra tasca sols surt a les notícies de la crònica negre quan hom necessita desprestigiar els partits del govern de torn atacant al sistema de protecció suposadament  defensant als infants i famílies. Tanmateix tampoc hi ha hagut mai gran interès polític en crear un sistema modern, potent, amb recursos i garanties.

Nosaltres som sols els que treballem amb els que no donen vistositat ni vots als governs. Som els que vetllem per les persones que cal acompanyar doncs hi ha una llei superior ratificada internacionalment que ho diu i obliga i tret d'algun polític concret tots sabem que a la gran majoria literalment tant  se'ls en fot. A ningú no interessen les vides trencades d'una part de la societat catalana. Àmbits de competència pública com la salut, seguretat i altres sí que donen vots i cal -malgrat les brutals retallades- mantenir-los una mica millor però la infància en risc… ¿a qui li importa? Malgrat les bones paraules i els copets a l'esquena quan un polític ens visita tots sabem que és tot pura façana i mentida. No interessa a ningú. Cap polític fa compromisos seriosos de millores laborals per als professionals del sector ni menys encara promeses de canvis substancials en el sistema.

 I sí, escric tot això i més (llegiu també això, si us plau) amb ànim que algun polític important ho pugui llegir i donar alguna resposta. No ho sé, per exemple, Carles Campuzano com actual conseller de Drets Socials igual podria afegir alguna cosa. Carles, anima't amb algun tuit o similar. Som treballadors al servei del teu departament!

Tampoc les organitzacions socials estan per a res lliures de culpa. En el link anterior us explico per què.

 En fi. Ja duc una horeta escrivint i m'agradaria -ara sí- desitjar-vos a totes i tots un 2024 ple de felicitat i encerts tant a nivell personal com professional. 

M'agradaria especialment encoratjar al meu equip, agrair-los molt l'esforç i recordar-los que un any mes seguiran sent persones importantíssimes per a una colla d'adolescents i que aquesta responsabilitat és tant i tant gran com la feina més important del món.

Salut!


jueves, 3 de noviembre de 2022

ESTEM ON ENS VOLEN

 


Darrerament estic fent provatures a la xarxa social TikTok. La vaig descobrir durant el temps de la pandèmia al veure tot d'adolescents del Crae que dirigia permanentment enganxats al mòbil mirant uns estranys vídeos curts de temàtiques diverses. En aquell moment em va semblar interessant obrir-me un compte en aquesta xarxa per a intentar esbrinar com funcionava i fer una ullada als continguts per a poder acompanyar millor als adolescents i també a l'equip. Des de llavors ençà he anat fent provatures, mirant continguts, afegint "amics" diversos, pujant algun petit vídeo sobre  espais interessants de la ciutat o coses sense gran importància. Al llarg d'aquest any d'ús m'he adonat que l'impacte que genera un vídeo curt és molt potent. De fet, tant potent com sovint descontextualitzat i des ubicat. És cert que hi ha moltíssimes coses interessants que m'he anat guardant: receptes de cuina, eines d'informàtica o explicacions de webs increïbles, referències històriques i curiositats que desconeixia, nous conceptes per aprendre, reflexions de tot tipus que poden ajudar a prendre consciència de motivacions polítiques, filosòfiques, psicològiques, racons de món desconeguts, reivindicacions novadores, personatges i freaks que fan riure de debò, sarcasme, ironia i molt més. Puc dir que vaig seguint a alguns tiktokers molt interessants que exposen temàtiques sobre geopolítica, història, educació i psicologia que m'encanten! També haig de confessar que segueixo a uns quants d'aquests que et fan riure de manera inesperada amb les seves sortides surrealistes o ridícules així com a d'altres que parlen d'esport, racons curiosos de la ciutat, grups musicals i d’altres. I dit això també haig d’afegir que el temps d’ús d’aquesta eina és un pur descontrol: pots mirar uns quants vídeos “random” (concepte juvenil de moda) assegut a la tassa del vàter, els dos minuts en que surt el cafè de la cafetera o esperant a la sala de visites. És ràpid i enganxa donat que amb una sola passada de dit pots accedir sense parar a nous vídeos i continguts aparentment aleatoris e inesperats mantenint l’efecte d’una atenció continuada durant el temps que sigui. Si jo com adult m’adono que el temps passa volant amb aquesta pràctica i puc córrer el risc de reduir espais per altres activitats com la lectura m’imagino què pot passar en el cas d’infants, adolescents i joves amb un mòbil a les mans. I és que la pèrdua de temps, l’aventura d’estar a l’expectativa de contingut interessant, la sorpresa continuada d’elements inesperats i la facilitat d’ús veritablement atrapen. I sí. És perillós. Perillós pel format adictiu i pels continguts. I és que els meus interessos com adult poden estar configurats i puc cercar el que a mi m’interessa i seguir a les persones que jo consideri que m’aporten i malgrat que l’algoritme em pot mostrar una colla de bestieses que m’importen un rave segurament em presentarà la meitat de continguts sobre els meus interessos. Però un infant o adolescent no té tan clar què vol cercar i malgrat defineixin alguns interessos concrets al voltant de música, jocs, disseny, sèries o personatges és cert que estan molt més exposats i son molt més impressionables i manipulables que els adults. Així doncs es poden trobar amb continguts on noies adolescents i joves simplement remenen els pits o el cul, on pretesos científics expliquen teories inversemblants sobre qualsevol cosa, on economistes imberbes sense formació econòmica expliquen els secrets per a fer-se milionari amb criptomonedes, on freaks de tot tipus inventen històries, situacions i espais que molts adolescents poden mal interpretar o creure’s, on es desenvolupen tutorials de tot tipus per a modificar telèfons i ordinadors, on es banalitzen qüestions de valors importants, es menteix sobre la història, es ridiculitzen persones i institucions, es mobilitza a persones per qüestions tan importants com una botiga de roba, es creen tendències de qualsevol tipus sense cap altre rumb que el d’obtenir seguidors, es fan bromes de mal gust a tercers o s’idealitzen jocs i consoles. Tot plegat un món sencer dedicat a banalitats, bestieses, mentides, balls, hedonisme, masclisme, brutalitat, manipulació, sense sentit, surrealisme i d’altres al palmell de la mà de qualsevol noi o noia del nostre país.

 

Potser sóc exagerat al veure perills en el format adictiu o no. No ho sé, aviam qui s’anima a cronometrar el temps d’ús diari d’aquesta aplicació en qualsevol adolescent conegut. Igual ens emporten una sorpresa. Potser exagero també en els perills dels continguts. Tampoc no ho sé. Però veient el nivell de sentit crític de la nostra societat alguna cosa em diu que els nostres joves estan exposadíssims a ser futurs adults absolutament manipulats i acrítics amb qualsevol aspecte que no sigui banal (tot i que es presenti com absolutament transcendental). I és que adults, infants, adolescents i joves ens toca viure en una època en que creiem que estem més informats que mai i no ens adonem que tot aquest cúmul de continguts són volgudament intensos, variats, novedosos, descontextualitzats i que arriben als nostres sentits fruit d’algoritmes cada cop més perfeccionats que endevinen fins i tot allò que ens repèl o no volem per a fer-nos creure en la interacció virtual que també exercim el sentit crític i tenim criteri propi i fonamentat. I no ens adonem en aquesta repulsió contra alguns continguts, idees, institucions o personatges que veritablement ens tenen allà on volen; bàsicament en la dualitat més clara on aplaudim a uns i rebutgem a d’altres. I aquesta dualitat es converteix en molts casos en una reducció intel·lectual entre el blanc i el negre, en una munió d’arguments a favor o en contra, en comunitats d’un o altre bàndol que es llencen bretolades copiades entre sí d’un llistat interminable que abasta des dels formats més irònics, intel.lectualitzats i cultes als més rastrers i ximplets. I no ens adonem que, de sobte, en plena era de la societat de la informació i la tecnologia fem un retorn dràstic a allò que Paulo Freire diferenciava tant bé parlant de societats analfabetes; allò de la diferència entre el debat constructiu i la simple trifurca; allò de l’aprenentatge crític enfront de l’adoctrinament de l’amo. I arribats aquí, potser un altre dia parlarem d’aquesta mena d’adoctrinament 3.0.

 

 

jueves, 8 de octubre de 2015

Carta a un futuro educador social


Toni me repite continuamente que quiere estudiar para ser educador. Él tiene 19 años, un pasado familiar complejo, tres años de adolescencia vividos en el centro de menores que dirijo, buena voluntad, valores importantes y un espíritu resiliente encomiable. No tengo dudas que este chico llegará donde se proponga. Ninguna duda. Pese a las dificultades existen personas que amparadas en su fuerza de voluntad, en sus valores y en una energía positiva sonsacada de no se sabe dónde consiguen sus objetivos. Y él quiere ser educador social. Quiere trabajar en esta complicada profesión después de haber sufrido y disfrutado de las diversas intervenciones que unos cuantos profesionales hicieron con él, después de vincularse a personas que en un momento difícil de su vida supieron rescatar lo mejor de él, después de sentirse agradecido por el apoyo que recibió. Sinceramente, no sabe dónde se mete.

Un servidor empezó su carrera como educador en un lejano año olímpico. La primera horneada de educadores sociales que empezamos en la universidad en un lejano 92 con toda la ilusión del mundo, rebeldes algunos, emocionados los más. Con 20 años de profesión a mis espaldas entiendo ahora en toda su inmensidad la categoría de nuestra labor. He pasado por centros de menores, por proyectos comunitarios, por centros abiertos, por acciones de participación infantil y juvenil, por apoyo a familias, menores migrados en solitario. He trabajado de educador en la calle y en instituciones. He coordinado y dirigido equipos. He formado educadores y educadoras tanto en la universidad como en el tajo. Y de todo ello me quedo hoy con que todavía sé muy poco de mi profesión. Poco. Poquísimo. Tan poco que cada día aprendo cosas nuevas de mí mismo, de los chicos de los que tengo la guarda legal, de mis jefes y especialmente de los educadores que colaboran conmigo. Un continuo aprendizaje que me produce dolor (cuando debo reconocer mis errores o señalar actitudes incompetentes o poco comprometidas) y placer (cuando integro nuevos puntos de vista o compruebo logros de las personas).

Por ello, cuando Toni me dice que quiere ser educador siento un inmenso placer por integrar a un futuro profesional que será muy competente a la vez que una leve angustia por no saber explicarle con palabras claras dónde se está metiendo. ¿ Dónde se quiere adentrar? A él le hace ilusión, lógicamente, trabajar de educador en un centro de menores. Él ha pasado parte de su vida ahí y sabe que puede aportar mucho, muchísimo. Yo también lo creo. Lo sé. ¿Quién mejor que un ex residente en un centro de menores para entender lo que sienten los chicos y chicas que están ahí?, ¿quién mejor para entender sus angustias, miedos y rebotes? Pero aun así, alguien debe de explicarle algún día en qué consiste realmente este trabajo. Yo no le puedo dar más que mi visión individual pero me veo en el deber de regalársela para que realmente esté seguro de su elección.

Querido Toni:

Tú sabes por experiencia propia que hay diversos tipos de educadores. Seguramente tantos como tipos de personas. No soy quién para enumerar aquí las diversas etiquetas y roles que llevan y juegan los muchos educadores y educadoras sociales que existen, especialmente en los centros de menores. Pero sí que te puedo explicar lo mucho que ponemos en juego.

El educador/a excelente viene cada día al trabajo con la máxima energía, está centrado absolutamente en la necesidades de los chicos y chicas que atiende, observándolos, compartiendo con ellos sus alegrías tristezas y desvaríos. Comprende el complejo cerebro adolescente sin juzgar todas las acciones. Está centrado en acompañar al chico o chica del que es tutor atendiendo a sus necesidades vitales, flexible con las normativas del centro, duro cuando debe serlo, cariñoso cuando se precisa, afable en las contrariedades, chistoso en los buenos momentos, inflexible ante las tomaduras de pelo, entrañable en momentos cálidos y cabroncete cuando se tercia. Pero con todo, el educador/a excelente anda al lado de cada chico o chica, consciente que no está" reconstruyendo" nada sino simplemente acompañando, sintiendo y animando a la vez que llamando la atención y señalando oportunidades y nuevos caminos que cada adolescente debe aventurarse a explorar.
Ese educador/a excelente no anda centrado únicamente en hacer cumplir las normas (de ello ya se encarga la policía en exclusiva) ni en obligar a andar el camino que él cree correcto desde su experiencia. Al contrario, entiende que cada persona es un mundo y se centra en que cada chico/a se conozca mejor a sí mismo y se sienta capaz de mejorar y transformarse.  Intenta que cada joven observe el presente y el futuro como un espacio lleno de posibilidades, consciente de los peligros y apoyado en sus puntos fuertes. Ese educador/a insufla fuerza, energía, esperanza. Cree en el adolescente y no se da por vencido. Sostiene al chico/a cuando este pierde la esperanza, le frena cuando se dispara, le abraza cuando se hunde y le abronca cuando se desmadra. Se hace respetar amparado en su fuerza y energía personal y no en la normativa en la que algunos profesionales intentan justificarse y disimular su incompetencia o su escasa energía vital.
El educador/a excelente no compara a los jóvenes ni crea estereotipos. Desenmascara conflictos internos sutilmente a la vez que presenta oportunidades y puntos de apoyo. No se pone las medallas sino que las pone él al adolescente y a la familia, si cabe.
No hablamos sólo de un profesional sino más bien de una persona comprometida con el prójimo, abierta a las emociones, centrada, resolutiva, enérgica y entrañable.

Pareciera que hablo de superhombres y super mujeres. Pero no nos podemos conformar con menos.
Y sí, Toni, olvídate de sueldos jugosos. Admite que parte de tu salario va a venir de tu satisfacción personal y de lo mucho que te plantees disfrutar en el trabajo. Triste, sí, que las labores básicas de esta sociedad sean vistas como poco menos que periféricas y prescindibles. Pero esta idea no debe desanimarnos puesto que nosotros sabemos que estamos aportando valor social clave .
Sin embargo te encontrarás con compañeros y compañeras desanimados, negativos, tristes o ambivalentes, resabiados y incompetentes. Pues claro; como en toda profesión hay personas que no debieran haberse dedicado a eso. Y lo afirmo categóricamente. Existen educadores que serían excelentes guardias urbanos, maestros, carpinteros, ingenieros, economistas, payasos, políticos o periodistas… pero como educadores que deben acompañar a jóvenes en riesgo son unos auténticos patanes. Lo siento. Es así. Si alguien me lee y se siente reconocido le aconsejo que se replantee su vida profesional puesto que su mala praxis está haciendo daño (y mucho) a personas adolescentes.

Si quieres dedicarte a acompañar jóvenes y adolescentes deberás ante todo conocerte a ti mismo, tus fortalezas y debilidades, tus limitaciones y potencialidades para saber en todo momento dónde y cómo estás. Un educador que no se conoce a sí mismo y que no es capaz de plantearse retos personales y crecer no será capaz de hacer crecer a sus chicos y chicas. Y es que hablamos de educación, claro, pero siempre vinculada al crecimiento personal, al convencimiento de ser capaces de todo, de aceptar la realidad para mejorar desde ella, del esfuerzo por conseguir objetivos, de resiliencia para superar las dificultades y de la búsqueda de la felicidad. Si!, de la felicidad! Te extraña? Pues no debería ... Acaso no es ese el reto de cada ser humano?: vivir feliz y en harmonía en su comunidad?

Te escribiría muchas más ideas pero todas se pueden resumir en un dicho de las abuelas, siempre a la vanguardia de la educación con sentido común: "se educa más con el ejemplo que con las palabras". Pues eso.