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domingo, 25 de octubre de 2026

VANDALISMO JUVENIL BCN 26

 



Nos despertamos esta mañana con una hora más de sueño y con la resaca de una noche de disturbios brutales en el centro de Barcelona. Centenares de jóvenes ataviados de negro, con capuchas o pasamontañas enfrentándose a la policía, quemando mobiliario urbano, vandalizando tiendas de tecnología, ropa, joyería y restauración. Hemos podido ver imágenes de adolescentes corriendo por las calles con objetos robados en sus manos, otros destrozando escaparates, rompiendo semáforos, atacando a la policía a pedradas y con pirotecnia, calles cortadas, transeúntes huyendo despavoridos, caos y brutalidad muy parecida a lo que está aconteciendo estas últimas semanas en Francia. ¿Contagio?

Lógicamente no se ha tratado de una manifestación con preaviso ni organizada claramente por un colectivo en particular, sino más bien de una acción impulsada desde las redes con un foco inespecífico y, según fuentes policiales, con una escasa complejidad organizativa... Dicho de otro modo: un llamamiento bastante "amateur", pero impulsado por alguien con clara intención de provocar saqueos, vandalismo y violencia, dando instrucciones concretas de cómo debían ir vestidos, armas, objetos a llevar y comportamientos que adoptar.

Las imágenes son claras: adolescentes, muchos de ellos menores (parece ser que ya hay casi un centenar de menores de edad detenidos) vestidos de negro, encapuchados, muchos de origen extranjero (se puede ver u oír por las imágenes), sin lemas políticos claros y con ánimo de diversión, envalentonados en el caos. Algunos de estos chicos de origen extranjero serán ya ciudadanos con DNI hijos de personas migradas, otros serán más recientes y tal vez haya allí metidos decenas de delincuentes comunes que vieron ayer una oportunidad de oro para hacer lo que mejor saben. ¿Por qué digo esto? Por lo obvio. Ya se pueden ver por redes centenares de noticias, vídeos y referencias al tema con un objetivo claro en mente —cito textualmente las palabras de un amigo de instituto que hoy día ha virado su posicionamiento político hacia Aliança Catalana—: "Comencen els saquejos a Barcelona. Gràcies a les polítiques d'inmigració des de Madrid i als vasalls de la Generalitat", acompañado de imágenes de esta noche.

Igual que esta persona, centenares de vídeos, bots, etc., acumulando llamamientos a la cruzada antiinmigrantes, culpando a todos los jóvenes extranjeros de ser unos salvajes, promoviendo la unión nacional, el civismo, añadiendo a este salvajismo a otros grupos que se desmarcaron desde el primer momento (como los acampados en Plaça Catalunya que estuvieron ayudando a transeúntes que quedaron atrapados en la desbandada)... En definitiva, no hace falta disponer de un doctorado en teoría política para entender rápidamente que todo ello favorece de manera increíble al voto derechista y, especialmente, al ultraderechista. Por cierto... Muy casual que se den este tipo de altercados que no se habían visto antes justo en época electoral.

Por cierto, a todos aquellos influenciados por los discursos catetos del odio ultra que ahora van a explicarnos que estos jóvenes actúan movidos por el odio cultural (generalmente el islamista), que jamás se integrarán en nuestras sociedades, que ahora buscan actuar coordinadamente para desestabilizar el país y que son un peligro y tal, habrá que explicarles —y lo puedo hacer perfectamente como educador experto en tratar con adolescentes similares desde hace muchos años—, habrá que explicarles, pues, que a este perfil de chavales de entre 15 y 18 años, al igual que a cualquier adolescente, les cuesta la vida actuar de manera organizada, coordinada y movilizarse en grupo por algo (a no ser que alguien los manipule de manera extraordinaria como en este caso... Y, por cierto, ¿quién sacaría rédito de ello?). Habrá que explicarles también que el odio y la rabia con los que actúan estos jóvenes no provienen de una mirada cultural o religiosa (como pretenden hacernos ver los acólitos del pensamiento ultra), sino de una económica y sociocultural... ¿Y eso? Pues sí, claro. Examinad la historia de los barrios periféricos de París los últimos quince años. ¿Lo entendemos ahora? Es sencillo. Cualquier alumno de primero de sociología nos lo explicaría perfectamente y un ciudadano común lo entenderá rápido. Y es que cuando naces en un contexto de ciudadano de segunda (por aspectos económicos, diferencias culturales, racismo estructural) en un barrio donde la mayoría de tus amigos forman parte de tu club de ciudadano de segunda, con familias que apenas llegan a fin de mes, con escasas oportunidades para poder estudiar y explotar tu potencial por contexto, economía y lugar, con relaciones entre iguales donde se asume esa condición de no formar parte de la ciudadanía importante del país, con miradas habituales de menosprecio, asco, hostilidad o miedo por parte de los demás, con la sospecha siempre encima de los hombros y el instinto de sentirse un paria. Cuando se da todo ello y muchísimo más... Si fuerais jóvenes de esa edad con todo el rebote encima, ¿qué haríais?, ¿qué preferiríais?, ¿que os miraran con asco o con miedo?, ¿dónde miraríais?, ¿hacia lo que os separa o hacia lo que os une como cultura, religión, etc.? Por supuesto que jamás justificaré que se den esas acciones y ahora debe actuar la justicia y poner las consecuencias que toquen.

Pero todo es mucho más complejo y no debemos dejarnos llevar por los mensajes de las redes de manera descerebrada. Lo que ha ocurrido esta noche no se había dado nunca antes a este nivel. Y me parece muy extraño que todos esos personajes nocturnos hayan actuado coordinadamente para provocar esos altercados. No ha salido de la nada. No había ahí una protesta explícita y los únicos que salen ganando esta mañana son los partidos más derechistas y con discursos de odio. Pensadlo.

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