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domingo, 16 de noviembre de 2025

DGPPIA Y PREVENCIÓN

 Ya puedes encontrar mi nuevo libro "Peones y otros relatos" en diversas plataformas 

Siempre tuve la sensación de que nuestra profesión y las personas a la que atendemos no fueron jamás prioridad en la agenda política. Ello es una obviedad en aquellos partidos identificados como las “derechas” o los “demócratas cristianos”, como en los ochentas y noventas gustaron denominarse en Catalunya para una diferenciación más clara de las casposas élites estatales.

Sin embargo, tampoco los supuestos partidos progresistas terminan apostando por nosotros y menos aún por el aparato de protección a la infancia.

 

Ni estamos ni estaremos en la agenda política porque no somos ninguna prioridad que de réditos electorales. Las familias, infancia y adolescencia que atendemos no son ni tantos como para que “se evidencien” en las elecciones ni cuentan con gran  incidencia en la creación de opinión pública. Cuando se dan estos elementos, pura y llanamente, estamos ante un conjunto de población invisible para la casta política. 

 

Nuestro ámbito de protección a la infancia, concretamente la actual DGPPIA, antigua DGAIA, DGAI o DGAM siempre se ha entendido y tratado como actividad de intervención, es decir, del tratamiento de la tutela, acompañamiento a las familias, centros, acogidas, etc.  El término “prevención” siempre ha estado en boca del cien por cien de expertos, profesionales y políticos progresistas que, una vez en el poder y observando la envergadura de la situación, han terminado mirando para otro lado.

 

En este orden de cosas, la administración considera al sistema de protección como un "marrón" inmenso puesto que no responde a la mejora de condiciones de vida de una parte de la población que lo va a agradecer en las urnas sino más bien a un ámbito que puede ser usado políticamente en cualquier momento sin mayores beneficios. Por ello y dejando al margen los diversos escándalos destapados estos últimos dos años relativos a cierta opacidad en las prestaciones a jóvenes extutelados y diversos intríngulis financieros en los años en que la Dirección general andaba en manos de ERC, todos los técnicos que trabajamos en el sistema tememos aquello de "salir en los periódicos". Y es que nuestra responsabilidad inmensa en un sistema que retira funciones parentales a las familias, que acoge y tutela a niños y niñas y que debe hacerse cargo de sus vidas de manera integral siempre está en el ojo del huracán periodístico -atendiendo al gobierno de turno serán unos medios u otros los que muestren su voracidad- y puede ser usado como arma política de gran calibre.

 

Así pues, yo trabajo como parte importante del sistema de protección (la dirección de un recurso residencial) y soy consciente que desde la mirada política (tanto da el color), mi trabajo no aporta demasiado al impulso de uno u otro partido. Tal vez desde un par o tres de colores sí que se valore nuestra aportación a la sociedad y el valor de nuestro esfuerzo (desde otros tres seguro que no). Pero nuestro trabajo no se evidencia en el electorado final. Sin embargo -y de ahí gran parte de las preocupaciones del sistema- lo que sí afecta con gran estropicio son las negligencias, las malas prácticas, irregularidades, injusticias y grandes barrabasadas que los medios relaten, descubran, muestren o hasta medio inventen.

Hechos que, por desgracia, pueden darse y se han dado en el sistema de protección como abusos entre adolescentes, trámites mal realizados, violencia y malos tratos, injusticias para con familias, negligencias, equivocaciones u otros desastres tienen un impacto tan desmesurado para las personas implicadas que son la carnaza perfecta para que los medios puedan "crujir" a conciencia a la dirección general a cargo del partido de turno. Lo que menos importará en ese momento son las personas (casi siempre niños, niñas, adolescentes y familias) y saldrá a la palestra en todo su esplendor el cuestionamiento de protocolos, la depuración de responsabilidades en cascada progresiva, como siempre: los periódicos apuntan a presidencia, esta a su vez a Conselleria que dispara hacia dirección general y de ahí hasta llegar a la dirección del recurso o al técnico en concreto al que abrir el expediente informativo como poco. Es el juego político de toda la vida a través de los medios, aunque en nuestro ámbito las vidas en concreto no le importan a casi nadie: el periodista de turno se ensaña o protege en nombre de su "línea editorial", la administración cumple su cometido de depurar responsabilidades verificando todos los pasos de la supuesta negligencia y el político salva la situación desviando el tema para otro lado. Y al final, las personas afectadas, las víctimas de situaciones injustas vuelven a invisibilizarse en las tinieblas de la administración para no reconocer que muchas de estas situaciones injustas, de negligencias, abusos, desastres, situaciones violentas, injusticias, etc realmente no existirían o serían infinitamente más leves con una dotación adecuada de recursos para ayudarles de verdad.

 

Vamos ahí con algunos "detalles" rápidos que la población desconoce sobre el sistema de protección a la infancia:

  • La infancia y adolescencia tutelada no ha dejado de crecer en Catalunya los últimos años de forma brutal.
  • Las emergencias, incidencias graves, fugas, etc en las diversas tipologías de centros tampoco han dejado de crecer en un sistema de proyectos residenciales dónde abunda la falta de plazas, las listas de espera, los ingresos urgentes en recursos poco adecuados, los equipos quemados, las direcciones desbordadas…
  • Los EAIA (equipos encargados de acompañar socioeducativamente a niños y familias, pero también de promover tutelas con ingreso en centro) trabajan a destajo abrumados por un sistema administrativo que sumado al creciente número de personas que requieren atención provoca que muchas situaciones complejas evolucionen hacia verdaderas urgencias insalvables.
  • La problemática social relacionada con la alarma en salud mental infantil y adolescente se dispara hasta límites inimaginables en nuestro ámbito, en el que miles de niños y niñas que han vivido en contextos familiares de negligencia y maltrato deben ser acompañados después por profesionales, ya sea en centros o acompañando acogidas familiares en una inevitable falta de recursos de salud mental endémica por mucho que existan pequeños convenios interdepartamentales entre salud i drets socials.
  • La gran mayoría de profesionales dedicados a la atención en centros residenciales andan sumidos en una precariedad laboral indignante (dado el trabajo brutal que tienen) puesto que casi todos ellos trabajan en entidades del tercer sector sujetas a convenios que la administración tampoco ayuda a mejorar. De hecho, la gran mayoría de los educadores y educadoras cobran apenas la mitad que sus escasos compañeros de la función pública para ejercer exactamente el mismo trabajo, recordemos, un durísimo trabajo. Ello provoca -recordemos que los profesionales ponemos cuerpo (literal) y alma en el trabajo- que el abandono laboral, las rotaciones de personal y el desánimo sean tónica general en lugares de protección en los que debería primar la estabilidad, la previsibilidad y la seguridad absoluta para con la infancia y adolescencia acogida, por desgracia acostumbrada a ir perdiendo referentes afectivos y actuando ello a la contra en su proceso vital.

 

Seguramente también debería nombrar muchos de los aciertos de técnicos, administración, profesionales y demás, pero sin duda me estaría centrando en el quehacer de personas y proyectos concretos que sí que apuestan y trabajan incansablemente en beneficio de la infancia.

 

Sería muy injusto acusar al gobierno de turno o al anterior de la situación a la que llegamos porque todo ello no es fruto de una sola decisión sino de un acúmulo histórico lleno de aciertos (el nuevo sistema de serveis socials desde los noventa, la desinstitucionalización de los ochenta, la llei de drets i oportunitats, la cartera de serveis socials y otros) y de errores o negligencias variadas.

 

Pero todo ello nos ha llevado hasta el dia de hoy. Y hoy justamente me gustaría detenerme en el cambio en las siglas. La DGAIA ha pasado a denominarse DGPPIA (Direcció general de PREVENCIÓ i Protecció a la infancia i adolescència).

 

Muchas personas trabajadoras del ámbito hacen mofa con ello. El gobierno de turno cambia las siglas de la Dirección General; lo anuncia a bombo y platillo como la solución a todos los problemas de la infancia (recordemos que se busca tapar un poco un escándalo); indica que se contratarán a unas decenas de profesionales en los próximos meses o años y a continuación empieza una suerte de cambios internos de referentes, departamentos, encargos, organización y gestión de casos. De repente todo se revoluciona dentro de la Dirección general y los que no trabajamos directamente allí (o sea, la inmensísima mayoría de profesionales que estamos contratados por entidades del 3r sector) empezamos a recibir demandas distintas, cambios de referentes, nuevas peticiones o cambios en el perfil de ingresos sin que nadie nos haya explicado la orientación general de nada… me encantaría adentrarme ahí ahora pero lo haré otro dia.

 

Lo que quiero plantear -que creo que no se le da el valor que merece- es la introducción del término PREVENCIÓN.

Ya lo he comentado al inicio. Todos los expertos lo ponemos como principio fundamental pero la administración siempre es reactiva. “Prevenir” es mucho más complicado, grande y desordenado que “intervenir” puesto que el foco de la primera es tan grande que obliga a tener una visión integral y universal (recordemos esta palabra que tanto miedo da en política) pero en el modelo de “intervención” el foco está claro: trabajar sobre un problema concreto con los medios más eficaces y organizados de los que se disponga.

 

Nuestra profesión está inmersa en la “intervención” y tratamiento: una suerte de recursos concretos para abordar la protección a la infancia en contextos en que sus derechos ya han sido vulnerados desde el maltrato, la negligencia o el abuso. En ello se ha trabajado desde siempre. Pero ahora mismo se puede y se debe abrir un nuevo escenario. Una palabra, PREVENCIÓN, debería cambiarlo todo. Y no. No me refiero a la multitud de pequeños cambios, contratos, recursos burocráticos, departamentos que en estos momentos se han anunciado. Ello no es PREVENCIÓN. Me refiero a que la introducción de este concepto en unas siglas tan importantes debiera hacernos despertar no ya como profesionales sino también y especialmente como ciudadanos para exigir a nuestra administración una política decidida y integral de atención a la infancia, adolescencia y familia realmente de PREVENCIÓN y cuidado y no sólo de intervención en procesos problemáticos en una dinámica únicamente reactiva.

 

Una ley (la de drets i oportunitats de la infancia i adolescencia) promueve, por ejemplo, a parte de la protección de los derechos, la participación activa de la infancia y más importante aún, la elaboración de planes para la igualdad de oportunidades, así como desarrollar una mirada interdepartamental, integral. Estos dos últimos elementos son los únicos que pueden garantizar esa PREVENCIÓN  de la que hablamos y en esa línea, el govern no ha nombrado nada en particular.

 

Veamos un esquema rápido de dicha ley.

 

  • La ley no crea un sistema solo para “intervenir” en crisis, sinó para garantizar condiciones que eviten que la vulneración llegue a producirse.
  • El enfoque es integral, universal y proactivo, no reactivo.

 

PREVENCIÓN UNIVERSAL

(Lo que ahora encaja directamente con el cambio DGAIA → DGPPIA)

  • Apuesta explícita por políticas públicas que reduzcan desigualdades estructurales antes de que evolucionen hacia riesgo social.
  • Contempla la infancia como sujeto de derechos, no como destinataria pasiva de “intervenciones”.
  • Introduce la obligación de coordinación interdepartamental: social, educativo, sanitario, justicia juvenil, vivienda, ocio, participación, etc.
  • Pone énfasis en:
    • Detección precoz.
    • Acompañamiento comunitario antes del conflicto.
    • Sostenimiento de vínculos familiares.
    • Servicios preventivos en proximidad (municipales, comunitarios, educativos).
  • La ley deja claro que prevenir no es un servicio residual, sino un mandato político general.

 

 IGUALDAD DE OPORTUNIDADES (la parte que nunca se aplica pero está en la ley)

  • La ley obliga a elaborar planes de igualdad de oportunidades para la infancia y adolescencia, de carácter transversal.
  • Garantiza el derecho a:
    • Educación inclusiva y compensadora.
    • Salud mental accesible.
    • Participación real en la vida pública.
    • Condiciones de vida dignas independientemente del origen familiar.
  • Promueve que la administración actúe de forma anticipada cuando un territorio, barrio o comunidad acumula factores de riesgo social.
  • Introduce el principio de no discriminación como eje operativo, no solo declarativo.
  • La idea-fuerza: sin igualdad de oportunidades, no existe prevención. Solo parcheo.

 

 MODELO DE GOBERNANZA

  • Obliga a las administraciones a trabajar coordinadamente, superar compartimentos estancos y dejar de delegar toda la carga en EAIA, centros o servicios sociales.
  • Define la participación infantil como herramienta preventiva (dar poder → reducir vulnerabilidad).
  • Insiste en que la prevención necesita recursos estables, políticas a largo plazo y corresponsabilidad social.

 

EN RESUMEN: LO QUE LA LEY ESTABLECE Y LA POLÍTICA NO HACE

  1. La ley apuesta por prevención universal (no solo de riesgo).
  2. La ley apuesta por igualdad de oportunidades como obligación pública.
  3. La ley apuesta por mirada integral (Educació + Salut + Serveis Socials + municipis).
  4. La práctica real ha quedado limitada a intervención reactiva, parcheo y soporte al colapso del sistema.

 

La inclusión del término PREVENCIÓN en las nuevas siglas de la Dirección General no debería ser una anécdota ni un gesto cosmético para capear escándalos. En realidad, si tomáramos en serio lo que dice la Llei 14/2010, ese término obligaría al Govern —a éste y a los que vendrán— a virar por completo la manera de entender la protección a la infancia.

Prevenir no es abrir nuevos departamentos ni mover referentes. No es reorganizar expedientes ni maquillar estructuras. Prevenir significa asumir que la igualdad de oportunidades no es un lujo, sino un derecho básico que debe sostenerse con políticas universales, interdepartamentales y sostenidas en el tiempo. Significa actuar antes del daño, no después. Significa que un niño o una niña no deba entrar nunca en nuestro sistema porque su comunidad, su escuela y su familia recibieron a tiempo los apoyos necesarios.

Significa, también, que como ciudadanía deberíamos exigir este enfoque con la misma contundencia con la que exigimos escuelas públicas dignas o una sanidad accesible.

La Llei 14/2010 ya marca este camino. Habla de igualdad de oportunidades, de participación, de corresponsabilidad pública y de prevención universal.

Lo que falta —lo que siempre ha faltado— es la voluntad política para convertir esas palabras en una prioridad real. Soy consciente que ello es arriesgado puesto que se trata de abrir un nuevo frente con consecuencias electorales: señalar a la población el COMPROMISO TOTAL de la administración para con la Igualdad de oportunidades supone tener que asumir esa carga dando explicaciones al electorado de una medida universal tal como la salud o la educación (que de hecho estaría directamente involucrada).

 

Si el Govern ha decidido incorporar PREVENCIÓ a las siglas de la Dirección General, entonces que asuma las consecuencias:

  • Llenarla de contenidos reales y hacer una apuesta económica de país.
  • Escuchar a todos los agentes involucrados (infancia, familia, recursos, profesionales…).
  • Diseñar una estructura superadora de la pura Intervención dónde:
    • Se dignifique el actual aparato de protección desde una apuesta para "cuidar a los que cuidan" (equipos educativos de centros, etc) y una mejora estructural del sistema que asegure no sólo cumplir la ley de protección sino que pueda demostrar resultados excelentes.
    • Se priorice económicamente la atención a la infancia desde proyectos universales de salud mental, atención socioeducativa en escuelas e IES, derecho gratuito a la educación en el tiempo libre, políticas reales para habitatge, etc.
    • Se atienda desde una primera linea todas aquellas situaciones que no debieran degenerar en tutelas administrativas desarrollando un aparato de recursos sociales que pueda atender en domicilio (educadores sociales), desde las escuelas, atención profunda a famílias, centros abiertos mucho más potentes, es decir, generar prácticamente de la nada - porque no nos engañemos, serveis socials de la mayoría de municipios está prácticamente colapsado y no pueden realizar este trabajo ahora mismo- una suerte de servicios universales potentes y rápidos que puedan realmente ser preventivos y evitar que situaciones complejas evolucionen a muy muy complejos de recuperar (lo que actualmente nos encontramos muchas veces en los centros residenciales).

 

 


domingo, 3 de agosto de 2025

CESC ELIAS: ADEU A UN EDUCADOR I A UN AMIC

 



Algunes persones apareixen a la nostra vida per algun motiu. N’estic segur. En el teu cas, no sabria dir quin era, però sí sé que ens vam conèixer i, tan bon punt ens vam mirar, tots dos ens vam preguntar de què coi ens coneixíem, convençuts que havíem coincidit en algun moment del passat. Aquesta sensació es va mantenir al llarg dels anys, i més d’un cop vam fer l’exercici de repassar junts instants pretèrits —de l’adolescència o de la primera joventut— per veure si, finalment, érem capaços de desentrellar el misteri i descobrir aquell espai compartit en el temps. Però no hi va haver manera... La teva vida a Igualada i els estudis a la Ramon Llull quedaven lluny de la meva a Barcelona i la UB. Malgrat tot, sempre vam conservar aquella sensació de retrobament il·lusionat cada cop que ens vèiem: al postgrau que vam fer plegats, a les trobades puntuals de directors de CRAEs que la DGAIA organitzava, o a les múltiples quedades nostres —cafès, sopars o festes— com la del teu 50è aniversari, que recordo amb una estima profunda.

 

Ens trobàvem còmodes plegats. Rèiem amb ganes. Dèiem bestieses. Arreglàvem el món. Fèiem grans catarsis —necessàries— per sostenir les nostres feines estressants com a directors de CRAE. Ho fèiem per telèfon, per missatges, i en persona. Tots dos gaudíem l’un de l’altre.

Ahir repassava la nostra darrera conversa per WhatsApp, ara fa uns mesos. Escoltava la teva veu i se’m glaçava la sang. Rellegia missatges antics i comprovava com m’havies insistit més vegades de les que vam acabar quedant per fer un soparet o unes birretes... Et vaig enviar un missatge que se que ningú no llegirà mai... Ben estrany veure la teva foto i converses allà penjades, poder-te dir coses sabent que ja no les rebràs... Almenys per telèfon.

 

Fa cinc dies que ja no hi ets. No me’n sé avenir. No acabo de creure-m’ho, així, tan sobtat. Potser el fet que tinguem exactament la mateixa edat, idèntica professió i ocupació, la mateixa passió pel que fem, sensibilitat i sentit de l’humor fa que em sembli que això no ha passat, que és una broma de mal gust.

 

“Companyer”... Tal com m’escrivies amb la teva conya habitual... T’enduus ben lluny l’estimació de moltes persones, tant del nostre ram com de molts altres. Però això ja ho saps tu...

De les teves aventures professionals, hi haurà molta gent que et trobarà a faltar. Dels teus projectes fotogràfics, quedarà la memòria viva... Encara recordo quan em vas comentar que el teu projecte Retrats BCN saltaria de la web al paper, en un llibre meravellós que guardo a casa com un tresor. Em vas dir: “
Passem per aquesta vida tan ràpid que em fa gràcia que almenys quedi alguna cosa palpable del meu pas per aquí
.” I des d'aleshores sempre he tingut present aquesta idea.


Ahir vaig repassar el llibre i vaig mirar la foto que em vas fer, tot recordant les converses d’aquella tarda pel meu barri...

 

Amic, et trobarem molt a faltar en aquest pla. Espero que ens puguem retrobar en algun lloc més endavant... De veritat, mai no he escrit sobre algú allò de que, des d’ara, “el món és un lloc una mica més fosc”.

 



lunes, 17 de marzo de 2025

CARTA A BELEN

 Ya puedes encontrar mi nuevo libro "Peones y otros relatos" en diversas plataformas 

Querida colega:

Intento no sobrecogerme al pensar en tus últimos momentos, pero no lo consigo. Por lo que he podido leer, parece que te mantuviste firme en una decisión, y ese límite fue el desencadenante de la brutal agresión y asesinato. No puedo ni imaginar esa escena. Duele demasiado. Y duele tanto porque todos, o casi todos, los colegas de esta profesión nos hemos encontrado en instantes similares, donde la duda no radica en el tipo de intervención, sino en el mantenimiento o no de la misma por pura seguridad. ¿Cuántas veces yo mismo, o decenas y decenas de profesionales que conozco, nos hemos encontrado en la seria duda ante una intervención compleja por la posibilidad de ser agredidos físicamente? Lamentablemente, las agresiones se producen y forman parte del día a día de muchos proyectos residenciales.

En mi vida profesional de más de 25 años, he sufrido unas dos o tres agresiones físicas directas (entiéndase aquellas que no derivan de un calentón puntual, empujón o encaramiento agresivo, sino que van mucho más allá) por parte de adolescentes, y tal vez haya pasado por centenares de situaciones violentas, como contenciones mecánicas (algunas con violencia extrema) en casos de peleas, destrozos materiales, autoagresiones o descompensaciones de origen psiquiátrico o emocional. También habré pasado por decenas de serias amenazas y por multitud de momentos difíciles de explicar, pero que podemos resumir en la idea clara de que mi integridad estaba muy en entredicho: empujones ante limitaciones, encaramientos serios, negativas extremas, etc.

A través de los años, he estado en medio de peleas con navajas y palos, con amenazas de muerte y otras más sutiles o no por parte de familiares y jóvenes, sofocando proyectos de amotinamiento y amotinamientos en toda regla, llevando a las puertas de la comisaría a algún chico que había apuñalado a otro, sosteniendo momentos tensos, tensísimos, ante o junto a adolescentes en situaciones totalmente límite, acompañando y reconduciendo situaciones fuera de control.

Y no. No soy ningún supereducador ni un ente sobrehumano. Soy David, una persona que siente, padece, sufre, tiene miedo y es vulnerable. Otra cosa es que, con el pasar de los años y con la experiencia acumulada, tienda a relativizar la crudeza y peligrosidad de las situaciones, y haya desarrollado multitud de habilidades para mediar, confrontar con calma, anticipar situaciones agresivas, medir bien el límite, tener paciencia o seguridad cuando todo se descontrola. Parece complejo. Y lo es. Mucho. Con muchos años de profesión, puedo entender que un o una profesional con menos de 10 años de experiencia corra muchísimo más riesgo que yo, al no ser aún un o una especialista en todas estas herramientas. Y yo mismo, aun contando con la experiencia, tampoco estoy a salvo de nada, tal y como he podido comprobar en situaciones puntuales los últimos años.

Cuando te imagino en tu lugar de trabajo, instantes antes de que los chicos te atacaran, intuyo que ya sabías que algo iba a pasar. Eso se huele. Aun así, tuviste la valentía de mantener tu límite claro y fuerte. Y ello te costó la vida.

En la concentración en tu recuerdo que hubo al día siguiente en Barcelona, me encontré a varios conocidos de profesión. Me alegró mucho encontrarme con Vicenç, un antiguo compañero educador en mi primer trabajo como educador en medio residencial, en el único centro de la DGAIA que existía por aquel entonces dedicado a adolescentes con problemáticas de salud mental. Corría el año 1995, justo ahora hace 30 años. Con Vicenç rememoramos algunas experiencias en aquel centro único: motines, chicos desbocados, agresiones, destrozos, tensión extrema. ¡Pese a todo, lo recordábamos con cariño!

Ese recuerdo me hizo pensar en que el sistema de protección (al menos en Cataluña) ha avanzado bastante en cuanto a normativas, protocolos, organización, herramientas, sentido educativo y estructura, pero en esencia sigue siendo el mismo. Y lo sigue siendo porque su objetivo fundamental (proteger y educar en un entorno seguro) sigue dependiendo casi exclusivamente de las personas que están a cargo de todo, o sea, nosotros y nosotras. Y seguimos haciendo nuestro trabajo en el mismo ámbito residencial exactamente igual (con adaptaciones y mejoras), pese a que la sociedad en que vivimos se asemeja poco a la de los años noventa: sin internet, sin población extranjera, con dificultades de acceso de muchas familias a servicios básicos, sin bandas juveniles como las que se mueven ahora, sin tantas situaciones límite en salud mental en la adolescencia, con violencia desatada, pero algo más de respeto por el mundo adulto, con mayor estructura familiar o comunitaria, con algo más de redes sociales (¡las no virtuales!) que hoy día… todo ello pueden ser argumentos muy discutibles. Sin embargo, lo que no es discutible es que el sistema no ha evolucionado a la par que la sociedad. Y no lo ha hecho no por falta de creatividad, investigación, motivación, profesionalidad e iniciativa del sector de la educación social, sino más bien por pura desidia política. Tal cual. Y aquí dará igual el color político que busquemos; tal vez en sectores progresistas encontraremos propuestas más concretas, pero la tónica general se resumiría en "30 años de ir pasando".

Ya sabemos que la protección a la infancia no es precisamente un ámbito que remueva sentimientos electorales. Tal vez la educación y la salud sí que lo sean mucho más, y aun así vemos cómo progresivamente han ido perdiendo peso en su universalidad y proyección. Tanto la salud y la educación -en comparación con el sector de la protección a la infancia o en general de la educación social- están mucho más regulados, accesibles, financiados, con convenios muy superiores y considerados como "indispensables". En cambio, el sector socioeducativo no es considerado como "indispensable", aunque trate con aquella parte de la sociedad con mayores dificultades y que necesita mayor acompañamiento y apoyo. Y no, no nos engañemos. El Estado no financia estos servicios por "amor al arte" o por "ayudar a los necesitados". Si deconstruimos un poco la historia, sabemos que nuestros orígenes se basan en aquello del "control social" al que aún a día de hoy rendimos pleitesía los y las educadoras; tal vez sin darnos cuenta, tal vez apelando a nuestro servicio de vocación o tal vez sin pensar nada. Así pues, nos encontramos en la paradoja de que somos "imprescindibles" para asegurar una parte de ese control social del que nacimos, a la vez que somos tratados de "vocacionales", "semi-hippies" o hasta de "inocentes", permitiendo todo ello que nuestros convenios, salarios, condiciones y proyectos puedan estar literalmente en el barro.

Belén, igual que todos sus compañeros y compañeras, asumía una tarea profesional compleja, atascada en un conglomerado donde su trabajo estaba desvalorizado socialmente, donde no se tenía suficientemente en cuenta su seguridad (la letárgica "falta de medios" a la que tan acostumbrados estamos), donde su trabajo cotidiano se invisibilizaba por no resultar "productivo" en nuestra sociedad utilitarista, donde se apelaba a su sentido "vocacional y solidario" para sostener según qué condiciones y tareas, y en la que más de una vez habría escuchado aquello de "qué bonito y reconfortante es tu trabajo" o bien "si lo que querías era ganar dinero, haberte dedicado a otra cosa".

Igual alguno/a os habréis sentido algo reflejados. Y no, la guerra no debe ser sindical, como otro de los profesionales que me encontré en la plaza Sant Jaume me sugirió bajo lemas contra las organizaciones que gestionan centros, las fundaciones, etc. Precisamente él está hoy día a la cabeza del aparato sindical en la organización en la que hace 20 años era un paupérrimo educador al que le costaba intervenir, y cuando lo hacía acostumbraba a enmarañar su actuación inculpando a chicos, compañeros o dirección. A fin de cuentas, las organizaciones -pese a que existen prácticas mafiosas en algunas- dependen de la financiación pública casi en exclusiva y no disponen de gran margen de maniobra.

No. La guerra tampoco debe hacerse desde los medios. Fijaos en la popularidad de nuestra profesión estos últimos días; todo son noticias sobre nosotros y muy especialmente sobre los terribles niños y adolescentes a los que atendemos; tan temibles y abyectos que muchos de los medios empezarán a hablar de la famosa ley del menor, la inimputabilidad y cosas parecidas. Y hemos tenido suerte de que los presuntos asesinos no fueran extranjeros…. Preparémonos para estos nuevos debates que van a surgir; debates estériles y que los partidos políticos van a aprovechar para rascar votos.

No. La guerra, si es que hay alguna, la debemos hacer nosotros. Debemos mostrar mucho más lo que hacemos, los resultados evidentes y demostrables de nuestros trabajos, ya sea en centros de protección o centros abiertos. Debemos escribir mucho más; enseñar cómo trabajamos y con qué medios. Evidenciar que por cada adolescente infractor con el que hemos trabajado pueden haber 100 más que han conseguido una vida plena y autónoma. Presentar a la ciudadanía nuestros proyectos educativos y cómo de importante es acompañar de manera profesional y estable vidas de niños y niñas. Señalar que nuestra profesión requiere de una sensibilidad especial que no debe confundirse con la flaqueza y que requiere de una extraordinaria fortaleza. Expresar que nos dedicamos a un trabajo esencial de nuestra sociedad que debe ser conocido, respetado, financiado y cuidado.

Sigamos orgullosos de nuestra profesión.

Hagámoslo por nosotros y también por Belén.

 


jueves, 13 de junio de 2024

ALGUNES PROPOSTES PER A UN NOU CONVENI

El passat més de febrer vaig seure un dia amb el telèfon i una mica enrrabiat vaig escriure el següent:

 

Hoy estoy de mala leche, lo reconozco. De muy mala leche.  Que sea lunes no es el motivo principal. Recordarme cada dos minutos que me muero por un cigarrillo en mi primer dia -de nuevo- sin tabaco sí que es el motivo de mi mal humor. Sin embargo, el hecho de enterarme casualmente esta tarde que un nuevo convenio, en este caso el de salud (que no sociosanitario) que rige en el sector privado en salud mental (léase todos los recursos de salud mental infantil, juvenil y de adultos de toda Catalunya) se acaba de actualizar mejorando las condiciones laborales de miles de educadores, integradores, psicólogos, terapeutas, psiquiatras, enfermeros, pedagogos, etc me ha dejado prácticamente en shock. Y es que aparte de alegrarme por todos ellos -que lo merecen sobradísimamente tras años de tragarse sapos sin cesar en sus recursos- he empezado a comparar situaciones salariales y me he indignado profundamente. Ya se sabe que las comparaciones son odiosas.

 

Vamos a poner un ejemplo comparando mi salario como director de un recurso residencial con el encargo de ser el GUARDADOR LEGAL de un conjunto de menores de edad.  Es decir, para los profanos, tengo la responsabilidad PERSONAL de responder legalmente y de todos los modos por las vidas de todos estos niños, niñas y adolescentes a mi cargo. Se trata de un cargo que implica RESPONSABILIDAD PERSONAL sobre la vida de otras personas.

 

Vamos a comparar quien cobra más o menos mi salario (recordad la responsabilidad que recae en mi) en nuestros ámbitos de trabajo:

-          Un educador social en un Crae público.

-          Un maestro de primaria de escuela o un profe de IES.

-          Un terapeuta, educador, maestro o enfermero en el ámbito de salud mental.

 

Ahora vamos a ver salarios comparados que son bastante mayores al mío (un mínimo de entre 200 i 500€ por encima del mio):

        Educador social en crae público con algún plus (de tiempo, peligrosidad, etc).

        Un coordinador/a académico en escuela concertada y en escuela pública.

        Un coordinador de equipos en el ámbito de salud mental en hospital de dia, Csmij, etc.

 

Y finalmente, salarios que están muy por encima del mío (y curiosamente de parecida responsabilidad). Pongamos que se trata de salarios entre 600 i 1000€ o más superiores al mío:

        Coordinador, subdirección y dirección de un Crae público (exactamente con el mismo encargo y responsabilidad que la mía, pero con unos 1000€ de diferencia).

        Caps d’estudi, subdirecciones y direcciones de escuelas concertadas y públicas.

        Subdirección y dirección de recursos de salud mental con intervención socioeducativa.

 

Resumen:

NOS TOMAN EL PELO. EL SISTEMA DE PROTECCIÓN SE SOSTIENE POR QUE LOS QUE LO SUFRIMOS AGUANTAMOS AÑO TRAS AÑO CARROS Y CARRETAS. ¿POR QUÉ? TAL VEZ PORQUE NOS APASIONA LO QUE HACEMOS Y CREEMOS QUE ES FUNDAMENTAL Y BÁSICO. TAL VEZ PORQUE ESPERAN QUE NUESTRO COMPROMISO SE CONFUDA CON LA MILITANCIA Y A LA FALTA DE RECONOCIMIENTO….  TAL VEZ PORQUE TIENEN CLARO QUE PESE A NUESTRAS QUEJAS NO VAMOS A DEJAR EN LA ESTACADA A LAS PERSONAS QUE ATENDEMOS…..

 

 

Ja veieu que estava una mica aïrat. Avui segueixo mosquejat i contrariat. Tot segueix igual.

Aquesta setmana comencen les negociacions entre les entitats del tercer sector i els sindicats per tal de donar-li una nova volta al conveni d’infància en risc. Ja era hora!

Però no ens enganyem; aquesta nova negociació (que durarà potser tot l’any) no s’ha iniciat amb la intenció de millorar les condicions del sector sinó que ha estat motivada per a intentar almenys igualar les millors condicions que tenen ara mateix els diversos convenis espanyols. Com ens hem de veure! Tan punters que sempre hem estat aquí amb un tercer sector potent i viu i ara ratejant per a poder atrapar els convenis espanyols!

 

Sigui com sigui començarà la negociació i aquest cop sembla que es vol fer una autèntica revolució eliminant els conceptes de “cicle continuat” i “no continuat” i introduint nous conceptes salarials molt més diversos basats en una diversitat de plusos.  La veritat és que no se molt bé com encaixar-ho i no se encara si serà bo o dolent.  No tinc clar d’on surt la idea ni com es durà a la pràctica. El que sí que tinc claríssim és que tant a la patronal com a l’administració (i potser també als grans sindicats) el que més els convé és intentar fer oblidar la reivindicació d’igualar condicions dels professionals de les entitats privades amb els de l’administració. RECORDEM: MATEIXA FEINA I RESPONSABILITAT AMB INCOMPARABLES CONDICIONS SALARIALS I LABORALS EN GENERAL.

 

I els convé fer oblidar aquest debat perquè tots els professionals del ram ens hem empetitit tant que no ens acabem de creure la importància cabdal de la nostra feina.  Una feina, la nostra, bàsica per al funcionament social; imprescindible per a persones vulnerables, en la que nosaltres ens deixem la pell a diari exposant-nos a situacions de desgast emocional intensíssim i implicant-nos fins al moll de l’os (be… cal dir que no tothom, però hauria de ser així).

 

Els convé fer oblidar aquesta reivindicació d’equiparació per que per als grans poders econòmics i polítics nosaltres som sols petites peces de control social (sí, control social, no ens enganyem…. Recordeu les lectures de Foucault?) que ens dediquem al que ens dediquem majoritàriament per vocació i aquest fet fa que ens “llegeixin” com aquesta colla de professionals de segona que desenvolupen tasques “heroiques i boniques” però que no aportem benefici econòmic directe (eeep, indirecte sí que ho fem!… vejam que farien sense nosaltres?).

 

Així doncs i en l’encaix d’aquesta negociació aquí van algunes propostes (que tampoc son de màxims) per a qui se les vulgui llegir.

Aviso, però, que estan desendreçades i potser algunes engloben d’altres però les aboco sense més:

 

1.              Equiparació salarial entre sector públic i privat. Els infants i adolescents tutelats a centres públics sota els mateixos drets de tutela son atesos fins ara per professionals que cobren -de mitjana un 30-40% més que els seus homònims d’entitats. Ja no parlem d’estabilitat o condicions.

2.              Eliminació del cicle continuat i el no continuat. Tots som professionals i els de primera línia son igual d’importants que els especialitzats.

3.              Sistema de plusos salarials (fins i tot individuals i no anecdòtics sinó ben pagats) amb alguns dels imprescindibles:

-          Evidentment la nocturnitat.

-          Els anys d’experiència i la capacitat de formar nous professionals.

-          La disponibilitat 24hrs pagada (i no donar-la per feta a les direccions de Crae 24hrs, 365 dies l’any, insostenible).

-          La perillositat en Creis i similars.

-          El treball en festius i caps de setmana.

-          Les urgències i hores extra necessàries.

-          Els plusos de responsabilitat (quedar-se sol/a a càrrec d’un establiment, la càrrega personal que implica la guarda legal d’infants i adolescents! i altres).

-          Els plusos per aportació individual d’experiència i formació a la resta del equip i projecte (les formacions de post-grau, les experteses, etc)

-          Els plusos per a projectes i encàrrecs puntuals o sostinguts a professionals concrets.

 

4.              Sistema d’organització que contemplés les diferents categories des de les Direccions, sotsdireccions, coordinacions diverses amb una lògica d’experiència i responsabilitat incloent també els serveis i professionals que fan diagnòstic i proposta de forma general i atenent als diversos plusos segons la tipologia de projecte.

5.              Obligatorietat de supervisions tècniques dels equips.

6.              Obligatorietat a tots els projectes de formació continuada en contenció i gestió emocional i sistema d’acompanyament mensual.

7.              Reflexió sobre el sistema de vacances i consideració en ampliar-les en aquells recursos amb major càrrega.

8.              Reflexió sobre les jubilacions. La gran majoria de professionals no poden sostenir les seves tasques per sobre de la seixantena tant per qüestions físiques com emocionals. Començarem a caure com a mosques infartades!

9.              Revisió dels sistemes de seguretat i de gestió dels riscos.

10.          Regulació del marc de responsabilitat professional i delimitació clara entre educadors/es, integradors/es, psicòlegs, pedagog/ues....

11. Una altra proposta controvertida: els plusos derivats de treball per objectius (que caldria delimitar molt bé). Ja sé que respòn a una lògica empresarial però ja està instaurat en sistemes com el ICS, per exemple. En el nostre cas es podria adaptar a molts aspectes i podria servir per augmentar el treball en equip i els resultats. Podria anar de molt generalista ("Informes i documentació entregada a temps", "Compliment de la programació trimestral", "Compliment de totes les tutories previstes i registrades"...) a més concret o innovador ("% de compliment d'objectius en els PEIS", "compliment dels objectius de creixement professional", "% de compliment dels objectius anuals del projecte", "projectes o accions innovadores", "proactivitat i compromís"...)

 

Aquesta llista la podeu anar ampliant, modificant o el que sigui. M’encantaria rebre comentaris al respecte!!

 

sábado, 30 de marzo de 2024

La muerte de la Eso, Telegram y las cold wallets



Supongo que tras leer el título alguien pensará que me he fumado esta mañana algo muy potente. De momento sólo he tomado café con canela y maca. Desconozco si esa mezcla me amplía la percepción o sólo me ayuda a sobrellevar este martes lluvioso.

Hoy no voy a escribir tanto como educador social sino más bien como pedagogo, como ciudadano y papá algo rallado.

El motivo de sacar el móvil esta mañana en el metro y empezar a escribir se debe a la conversación que mantuve con mi hijo de casi trece años el pasado viernes a propósito de sus resultados en las cualificaciones del segundo trimestre de primero de Eso en el instituto público en el que ha estrenado su etapa preadolescente este curso. 

Sus resultados son muy buenos pero yo estuve reflexionando con él acerca de la escasa mejora respecto al anterior trimestre y más aún sobre su nivel de esfuerzo, más bien tibio en aquello que no le agrada. La conversación fue derivando poco a poco hacia un análisis crítico de mi hijo respecto el instituto. Yo le escuché atentamente durante los diez minutos intensos que, andando dando vueltas por la sala y con diversos saltos emocionales, me fue explicando qué pensaba él de la Eso. Voy a transcribir literalmente -lo más que recuerdo- sus frases:


Papa, no entiendo porque nos torturan de esta manera. ¿Qué sentido tiene? Estoy horas y horas en la clase repitiendo cosas sin cesar, pensando en cuánto falta para terminar y ser libre. Estoy allí aburrido día tras día haciendo trabajos o escuchando cosas que no sé para qué me servirán. Cuando hay un tema interesante para investigar o saber más no lo abordamos y nos quedamos detenidos en tonterías que se repiten una y otra vez en buena medida porque hay muchos chicos en la clase que se portan mal y los profes se cabrean y no pueden estar por todos y a los que nos interesa algo para investigar nos quedamos con las ganas y aburridísimos por los continuos parones y vuelta a empezar con lo mismo una y otra vez. En los trabajos de grupo me ponen con los que no tienen interés en nada y se pasan todo el rato viendo vídeos de youtube y después el profe se cabrea conmigo porque me quejo que tengo que hacer el trabajo yo solo y si no lo hago solo entonces queda una mierda de trabajo y no aprendo nada. Y cuando propongo una idea para mejorar el proyecto de robótica la profe me dice que me ciña al temario y tengo que hacer ese rollo que lo sé hacer desde hace años y me aburro mucho y después me ponen en las notas que he tenido una actitud pasiva. En la hora de lectura también pasa lo mismo porque no puedo leer el libro a mi rollo y tengo que ir al rítmo de los que leen en voz alta que a veces es lentísimo y pone de los nervios. Me aburro mucho papá (con lágrimas en los ojos, no es coña).  Me encanta investigar cosas y aprender pero no lo puedo hacer y cada día es una pesadilla… muy de vez en cuando algo interesante se puede trabajar para  entender mejor. Tampoco entiendo la mala leche de muchos profes. Hay algunos guays que tienen buen humor pero muchos están todo el dia cabreados y incluso ante una sonrisa que hago ya me meten bronca sin saber nada o te dicen cosas cómo "siempre estás despistado"…. Cómo no voy a estar despistado cuando hemos empezado ese tema 10 veces y se ha quedado interrumpido por algo y hemos vuelto a empezar?? Quiero que se termine ya la ESO …. haciendo trabajos o escuchando cosas que no sé para qué me servirán…


Mi hijo expresó todo esto y mucho más visiblemente afectado. Yo le escuché con atención y entendí al segundo que hablaba de un profesorado que después de un trimestre no ha sabido ver en él sus habilidades increíbles para su edad en dibujo, su interés y conocimientos sobre la historia del mundo o sus capacidades y saberes sobre las construcciones y especialmente los motores, apartado en que puede explicarte perfectamente el funcionamiento de un motor de combustión. Tampoco se han enterado de su gran sensibilidad y empatía para con los demás  ni en su sentido extremo de la justicia y su capacidad de análisis de las relaciones entre iguales así como de la habilidad en captar y reaccionar a emociones ajenas. Se han fijado -eso sí- en sus momentos recurrentes de ensimismamiento y aparente empanada así como en sus despistes, olvidos y deficiente planificación. Se han fijado y se lo han señalado pero nadie se ha preguntado por qué ni ha tenido tiempo de enseñarle o sugerirle algún método. 


Explico todo esto no para evidenciar los talentos de mi hijo sino para evidenciar que absolutamente todos los niños tienen talentos innatos o aprendidos, facilidades para unas tareas y dificultades en otras, intereses y saberes diversos, sensibilidades distintas y maneras de ver el mundo particulares. Y ante esa evidencia estamos en 2024 anquilosados en un sistema educativo empeñado -como antaño- en la uniformidad, en el pasar por el tubo, en la norma y la disciplina pese a que los discursos oficiales vayan por otros derroteros.

Ni qué decir tiene que hay miles de profesores de secundaria obcecados en innovar y modificar los sistemas pedagógicos anticuados pero no han sido capaces ni probablemente lo serán nunca de negar la verdad más clara que no es otra que disponer de un sistema educativo de secundaria enzarzado en ser una mera preparación para el sistema productivo posterior en que los niños de hoy, ya adultos, deberán enfocarse en sus trabajos diarios para ser una pieza más del engranaje gigantesco al servicio de poderes superiores. 

Es esta una evidencia simple y muchos de vosotros al leerlo me tildaréis de "pasado de moda", trasnochado o tonto. Otros diréis que soy un exagerado. Pero me da igual. Tengo clarísimo que el sistema educativo (hablo sobre todo de secundaria) es un enorme mojón edulcorado y adornado de múltiples teorías educativas que fueron muy punteras en el momento de redactar el proyecto de la ESO, teorías y planteamientos enormemente avanzados que jamás han podido desarrollarse plenamente por el puro desinterés del estado y los poderes superiores. Desinterés evidente ya que plantear un sistema educativo avanzado  implicaría desarrollar mentes inquietas, críticas y novedosas que podrían poner en jaque al propio sistema. Sí. Se trata de un motivo y un razonamiento muy antiguo y sospechosamente izquierdoso pero es real. Si hubiera habido algún interés en realmente formar a ciudadanos críticos, innovadores, con herramientas personales (las que las empresas llaman "soft-skills") y potentes seguramente se habría diseñado una formación con el resultado de profesores de ESO expertos en Pedagogía, adolescencia y psicología evolutiva, seguramente se doblaría la inversión para tener más profesores por aula pudiendo atender la especificidad mucho mejor, seguramente se incentivaría el uso de tecnología avanzada en el aula, habría expertos en cada instituto para trabajar la educación moral, la ciudadanía y la mirada social, existirían profesionales expertos en educación emocional y educadores sociales trabajando en la parte de familia y convivencia, los chicos podrían diseñar proyectos propios y se desarrollarían conceptos como las inteligencias múltiples aportando bienestar, progreso y felicidad en el alumnado. Todo ello sería así, claro, si hubiera habido algún pequeño interés. Pero no es ni ha sido así y nos mantienen engañados (y a los profesores también) dejando que la ESO se caiga a pedazos junto a los pobres profesores (dónde muchos de ellos están haciendo de profes bien por casualidad o inercia de una salida laboral lógica para los de letras y algo más atípica para los de ciencias pero sin disponer demasiada idea en psicología adolescente ni una profundísima mirada pedagógica… como debería ser….y recalco, profundísima). Y no es una crítica al profesorado. Ellos se dejan la piel a diario. Se lo curran de veras llegando a la extenuación pero muchos de ellos terminan tan agotados que ya no tienen fuerzas para intentar darle la vuelta al sistema. Un sistema, no nos engañemos, que educa para sí mismo, esto es para la certeza que nada cambiará. 


Y nada debe cambiar para que los mismos poderes sigan sosteniendo el sistema ya no del mismo modo sino con una fortaleza y una virulencia inusitada. Es decir, se necesitan ciudadanos dóciles, adaptados al sistema productivo, acostumbrados a vivir en la carrera de la rata, acríticos, idiotizados por placeres diversos y absolutamente creyentes en las bondades del estado que velará siempre por ellos. El estado. Ese ente que hasta hace unos veinte o treinta años aún mantenía algunas características de ese antiguo "estado del Bienestar" pero que hoy día no es más que una organización mafiosa al servicio de entes superiores; un sistema liderado por una casta organizada entorno a causas que nada tienen que ver con la democracia, el servicio a las personas o el bienestar. Absolutamente nada. Y conste que me cuesta admitir esta realidad (que me aproxima peligrosamente a postulados de la extrema derecha actual que tanto habla de libertad) puesto que yo siempre fui un firme creyente en las bondades del estado del Bienestar en democracia. Pero la realidad es que cuando queda claro que el sistema democrático es una auténtica estafa, que el estado no trabaja para sus ciudadanos y que la casta política entera está al servicio de empresas superiores entramos en un agujero negro que sólo presenta la salida de la revuelta colectiva…. Ahh! La revuelta!! La revolución! El levantamiento de los ciudadanos contra los que oprimen sus libertades y coartan su evolución y dignidad!! Pero tampoco eso va a funcionar… ya se ha encargado el sistema educativo y todos los medios para que el ciudadano medio sea sólo crítico con los árbitros de los partidos de fútbol o con los concursantes en programas de televisión o con las noticias que nos presentan para que todos andemos con un pensamiento uniformado. 


Y si volvemos al título de este artículo nos encontramos con la noticia de esta misma semana dónde vemos que la justicia española acaba de prohibir Telegram  (sí, han leído bien, prohibir… con los matices que sean). O sea, que la justicia que se mantiene con nuestros salarios tiene capacidad para vetar un canal de comunicación libre (con escaso o nulo control institucional) y privarnos a todos los ciudadanos de información libre no controlada por el sistema. En este caso la excusa ha sido la piratería y en otros será protegernos de la pedofília o la deep web. Siempre encuentran una excusa para poder privarnos de información, para evitar que nos comuniquemos por canales ajenos al poder.  En este caso por Telegram se mueven millones de informaciones relativas a sistemas gratuitos de programación, información crítica no tamizada por las agencias de información, se desvelan chapuzas financieras y políticas, existen grupos críticos con el sistema dónde se construyen y comparten nuevas maneras de entender el mundo, etc. Y sí, una pequeña parte de Telegram tiene usos de piratería (aunque debería mirarse bien quien es realmente el pirata) y de actividades ilícitas como la venta de armas, grupos terroristas, etc. 


Como hemos visto disponemos de un sistema educativo estructurado para crear ciudadanos acríticos centrados en formar parte del engranaje laboral del sistema. Para rematarlo vivimos en una sociedad dónde los medios de comunicación libres se van a ir cerrando (siempre en nombre de la libertad, la justicia o la tontería que les venga en gana decir) y a ello iremos sumando centenares de movimientos políticos para seguir la misma hoja de ruta del control total del ciudadano. 


Pongamos que esta misma semana otra noticia importante se ha presentado: la UE acaba de prohibir el uso de las "Cold wallets". Para los que no lo sepáis, las billeteras frías son un hardware muy popular dónde los compradores de criptomonedas pueden almacenar sus activos de manera particular y poder traspasarlos a sus cuentas bancarias cuando consideren. Esto significa que cualquier ciudadano puede comprar en un “exchange” el activo que desee (bitcoins o lo que quiera) y irlo almacenando en su propia wallet quedando fuera de la red y fuera por tanto de los ojos del estado. Es un método seguro que permite a los usuarios tener la tranquilidad de controlar sus cryptos evitando la posibilidad de perderlo todo en caso de quiebre de la casa de cambio. Pues esta semana por obra y gracia de la UE ya se ha materializado la prohibición para que los ciudadanos europeos no puedan operar con estos aparatos. ¿La excusa? Esta vez ha sido la lucha contra el blanqueo de dinero cuando a todas luces se sabe que esta medida no representa ni una milésima parte del problema que podría abordarse desde una función mucho más selectiva en la investigación fiscal, acabando con los paraísos fiscales, las mafias banqueras y políticas de control severas en las grandes fortunas. Pero no. El sistema decide atacar a la libertad del ciudadano medio para impedirle de raíz el acceso a tecnologías que pudieran brindarle algo de independencia financiera en el futuro. El estado decide atacar nuestra libertad para almacenar misérrimos ahorros (que recordemos que también tributarían) para dejarnos claro sibilinamente y “por nuestro bien” que el control sobre el dinero no nos pertenece. 

Todos sabemos que este tipo de medidas son tan efectivas en lo práctico como disuasorias y “educativas”. En este caso y momento histórico (los albores de un reseteo financiero con la llegada de las divisas electrónicas) todas las medidas preparatorias son pocas para dejarnos a todos subyugados en el futuro a un sistema monetario en el que ya no tendremos el control sobre nuestro propio dinero puesto que la tecnología de blockchain permitirá al estado conocer y rastrear cada una de nuestras transacciones y dejará via libre a bloquearnos activos, obligarlos a gastar en determinados bienes, prohibirnos otros, etc. 


La coyuntura de crear ciudadanos acríticos y con deficiente formación humana y escasa mirada social junto a las prácticas de uniformizar la información que nos llega y los movimientos prohibitivos constantes en nuestras libertades atisba un futuro realmente aterrador. 

Una vez superado el sueño de la época de las democracias reales y los estados de bienestar nos enfrentamos ahora a escenarios imaginados por autores antiguos como Huxley o Bradbury y lo hacemos con una sonrisa en el rostro, seguros de que todo lo que se viene es por nuestro bien -tal y como ellos predijeron- y colaboradores con el sistema. 


Y no. No hablamos de un futuro lejano. De hecho el último paso hacia un poder dictatorial mundial -que ya existe- sólo consiste en la implementación progresiva de una serie de medidas políticas, sociales, económicas y humanas que ya están siendo preparadas desde hace décadas y que la tecnología ya permite llevarlas a cabo. Que se desarrollen con nuestra colaboración y sonrisa dependerá de cada uno de nosotros. 

Os recomiendo volveros a leer “Un mundo feliz”. 

domingo, 3 de marzo de 2024

REIVINDICACIÓ DELS PROFESSIONALS DE L'EDUCACIÓ SOCIAL


 

Sovint parlo amb companys del meu sector i d’altres professions lligades al benestar de les persones com personal de sanitat (pública i privada) o de la mateixa atenció a la infància en risc contractats o funcionaris de l’administració (craes, eaia, creis i d’altres) i me’n faig creus, absolutament, per la diferència abismal de condicions laborals a saber si un està sota conveni públic o privat (benestar, ICS o d’altres privats tipus St Joan de Deu) o està, com en el meu cas sota el conveni d’Acció Social d’infància en risc.

 

Quan parlo amb aquests professionals m’adono que el meu salari com a director i guardador legal d’un munt d’adolescents tutelats amb la responsabilitat impensable que això comporta està al nivell, per exemple, d’educadors/es de serveis públics i extremadament per sota d’educadors/es amb plusos especials (en el nostre cas no hi ha cap plus per a res) o de coordinadors/es, sotsdirectors/es i directors/es on la diferència pot estar per damunt dels 1000€.

Per a que els profans m’entengueu, hi ha un munt de professionals treballant en serveis residencials de protecció a la infància i adolescència que tenen unes condicions laborals absolutament incomparables a les dels seus companys/es de la funció pública i d’altres convenis privats exercint exactament la mateixa tasca amb idèntica responsabilitat.

 

He dedicat la vida a la meva feina i estimo el que faig a diari. Cada dia em llevo disposat a buidar-me en el que faig, a tenir cura dels adolescents amb tot el cor, aplicant una mirada educativa que amb el passar dels anys s’ha anat depurant i millorant sense perdre la capacitat de sorpresa, posant la meva mirada personal, les meves emocions i autenticitat tant com soc capaç. Estimo el que faig. Ho estimo de cor i crec cegament en el valor increïble que la nostra tasca aporta als nois i noies que atenem, a les seves famílies i a la societat. Crec fermament que tots els que ens dediquem posant cor i ànima (cert, no tothom ho posa tot) ho fem amb amor i al servei de les persones posant la nostra integritat (física i sobretot emocional) pel davant del que molts que no coneixeu la feina creuríeu. I ho seguim fent. Almenys jo ho seguiré fent per que em mou l’amor al que faig i també el servei als adolescents que tinc a càrrec, molts dels quals son ciutadans del nostre país que gaudiran d’un futur exitós o com a mínim digne.

 

I us dic tot això per que m’esparvera que, malgrat els anys, els aprenentatges, l’expertesa, els encerts (i desencerts), la professionalitat i l’amor que milers de professionals han posat en joc encara es considera que la nostra tasca (vocacional per se) no és un eix fonamental vertebrador del nostre país tant com ho pot ser la salut o l’ensenyament, per exemple. M’esparvera que milers de professionals que sostenen a diari a milers d’infants, adolescents i famílies segueixin invisibilitats i amb condicions laborals penoses si tenim en compte la immensitat i intensitat de la seva feina.

M’entristeix profundament que el sistema polític sols posi el focus d’atenció i per tant d’inversió en aquelles àrees de benestar social que són més universals com la sanitat o l’ensenyament (tot i les retallades) pel fet evident que es tracten de serveis bàsics universals, per a tothom i per tant objectes sensibles d’indicadors electorals. D’altra banda els serveis socials, els infradotadíssims serveis de prevenció o benestar universal i la resta com els del meu sector ja no són tan importants (des de l’òptica política) donat que tot i ser universals estan utilitzats per aquella població amb majors dificultats socials i ja sabem que aquests no son tant importants a l’hora d’anar al col·legi electoral. És evident que hi ha una població que importa menys.

 

Si el sistema polític estigués d’acord -amb una mirada de país i d’evident responsabilitat- faria molts anys que gaudiríem de serveis universals enfocats en el benestar i la prevenció tals com suport socio educatiu i psicològic parental i marental a les escoles, serveis extraescolars gratuïts, educació emocional integrada en tots els àmbits educatius formals i no formals, una xarxa de suport a la família per evitar situacions de risc i probables tuteles, una xarxa de suport professional potent per a sostenir els acolliments familiars, uns serveis de salut mental infantil, juvenil i per adults potent i no sols centrada en el símptoma, professionals atenent situacions de risc a domicili i amb intensitat i quan tot fallés o fos imprescindible una xarxa residencial més dotada amb professionals ben pagats d’acord amb la duríssima exigència de les seves feines.

 

Tot això no és així ni probablement ho serà mai donat que el sistema en el que estem immersos no mira pel benestar dels ciutadans sinó per la perpetuació del mateix i els seus sostenidors i l’aparell polític no posa la vista en el futur a llarg terme sinó en els simples quatre anys fins a la propera convocatòria electoral.

 

I la realitat és que en el nostre sector (i ara torno a parlar específicament de la xarxa residencial de Craes, etc sota conveni d’Acció Social) paguem els plats trencats d’aquesta política a dos nivells: per una banda és molt comú que acabin arribant a les nostres mans situacions familiars i de nois i noies veritablement insostenibles fruit d’ineficiència o inacció anterior, fruit també de la manca de serveis de prevenció i intervenció en territori tot esperant que des del Crae de torn l’equip educatiu obrarà el miracle de reconduir la situació i posant-nos tot el pes i responsabilitat si no aconseguim revertir la situació; per altra banda i amb aquesta responsabilitat brutal a sobre disposem d’unes condicions laborals lamentables -si tenim en compte la intensitat de la feina- posant al límit la nostra vida professional i personal. Unes condicions que serien impensables en altres àmbits, sectors o convenis. Per exemple us puc explicar situacions que jo visc en carn pròpia com viure 24 hores connectat a la feina podent rebre trucades en qualsevol moment de l’any i a qualsevol hora (exceptuant el meu mes de vacances) havent de presentar-me d’urgència a qualsevol lloc o a qualsevol hora, havent de respondre personalment per suplències sobtades (ja he fet al llarg dels anys 3 nits caps d’any, per a que m’entengueu) o urgències (imagineu-vos haver d’explicar a la família que el cap de setmana tant desitjat fora se’n va a norris el divendres tarda quan ja tenim les maletes fetes per exemple) i moltíssimes situacions més (moltes d’elles totalment impensables). Es tracta d’una dedicació total i absoluta que requereix d’una fortalesa mental i emocional brutal i que en el conjunt de la societat no es coneix. Penseu en professionals que estan 24 hores connectats amb la seva feina tot l’any i on, a més, es donen situacions que poden ser greus i on li sumem una responsabilitat personal (que pot ser penal) com a guardadors d’infants. Penseu-hi una mica.

 

Per suposat deixo a banda la realitat social que qualsevol informàtic, tècnic, enginyer, programador, etc que  com a mínim em doblarà el sou. Ja no hi entro.

 

Els que tenim cura de persones ja sabem que el reconeixement de la nostra tasca és irrisori comparat amb la responsabilitat de productivitat en el sector empresarial. Ho tenim assumit encara que mitja societat ens observi encuriosits.

Però tot i així amb el passar dels anys m’adono que hem de fer alguna cosa tant per a les persones que atenem com per a nosaltres mateixos.

 

Recordo una discussió amb una cap de RRHH d’una fundació gran on vaig treballar també com a director. Em va dir enfadada “tu saps el que cobres?”. M’ho va etzibar d’una manera que jo mateix em vaig quedar bloquejat sota la idea que ens han venut que la nostra feina te un component tan vocacional que implica acceptar uns sous i condicions d’acord amb el “sacrifici” que estem disposats a fer, com si fos injust, poc ètic o poc solidari el fet de demanar millors condicions. Si aquesta senyora em fes aquesta pregunta avui li diria alguna cosa així com “sí senyora, cobro moltíssim menys del que em mereixo, de fet cobro una merda per tot el sacrifici personal que faig i per tot allò que aporto a les persones més fotudes d’aquesta societat; i al igual que jo cobro una merda, els meus companys i companyes d’equip cobren merda i mitja tenint en compte el que han de sostenir, tenint en compte que posen en joc cada dia la seva autenticitat personal, les seves emocions i que sovint marxen cap a casa totalment buits havent donat el millor de sí mateixos, havent deixat bocins de sí mateixos en situacions tenses, tristes i de patiment d’altres, havent dedicat una energia poderosa basada en l’amor a infants que la necessiten, havent patit agressions, insults i plors (també tenim abraçades, petons i emocions positives increïbles), havent sostingut situacions inversemblants derivades de salut mental o de malestars incontenibles, havent tensionat la seva individualitat fins al límit, posant-se en joc com a professionals i exposant-se com a persones…. I ara digui’m senyora… cobrem massa per a fer tot això?, potser no es mereixen les persones que atenem uns professionals amb unes bones condicions, salaris, descansats i cuidats?”.

Avui li respondria això i molt més.

 

Avui m’agradaria que les persones que no saben sobre aquestes professions llegissin aquest escrit.

M’encantaria que polítics que mai no pensen en nosaltres com a mínim tinguessin consciència del que costa (en termes de desgast humà) sostenir el sistema de protecció a la infància d’aquest país i poguessin donar alguna resposta, llençar algun compromís de millora o simplement posar-nos en agenda. De no ser així han de saber que cada dia més professionals aniran entrant en un bucle de decepció augmentant la mobilitat professional i repercutint directament en els nois que atenem que repetidament aniran tenint pèrdues i més pèrdues quan el que necessiten en primer lloc es estabilitat de referents.

 

Hi ha professionals tan implicats en la tasca que, malgrat la queixa i la decepció, sempre prioritzarem l’amor a la professió i el benestar dels nois. Cert. Crec que soc un dels milers que així ho entenem. I puc parlar en nom de multitud de professionals assegurant que buidar-nos a diari i fer-ho amb felicitat és una gran sort. Així ho sento. Afortunadíssim amb el que faig i amb la il·lusió intacte com el primer dia. Si no fos així hauria abandonat el sector fa segles, segur.

 

Igual que jo, molts d’altres es deuen sentir feliços amb el que fan, malgrat tot, però amb aquesta sensació trista de no ser valorats i tenir unes condicions laborals penoses en comparació de la responsabilitat. En el fons és tota una declaració de principis des de l’aparell polític i es pot resumir en alguna cosa així com: hi ha vides que no importen tant com d’altres i no val la pena invertir massa en elles ni en la seva cura, de fet, sols allò imprescindible.

 

Repeteixo. Malgrat tot, il·lusió intacte.